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Always Keep The Faith ~ Hope To The End

martes, 17 de diciembre de 2013

Fanfic: Mi Hermoso Samurai [Prólogo+Capítulo1]


Título: Mi Hermoso Samurai
Autor (a): Sedonia Guillone
Tipo: Adaptación
Genero: Épico-Realidad, Romance, Gore (mínimo)
Parejas: YunJae, YooSu
Rating: +17
Extensión: Serial, 15 capítulos
Estado: En Progreso
Adaptacion: Faty1895


Nota:
*Se han tenido que realizar algunos cambios a la historia original para poderla adaptar al YunJae.
*Al ser una historia relatada en Japón, los nombres de los personajes de esa nacionalidad serán pronunciados en japonés: Yoochun=/Yuchun/ (ユチョン), Yunho=/Yunjo/ (ユンホ), Junsu=/Junsu/ (ジュンス), Changmin=/Changmin/ (チャンミン )

Recomendación:
*Leer los pies de página para entender mejor el significado de algunos términos japoneses.

*~Resumen~*

Sexualmente reprimido y atado al deber, el detective Jung Yunho
se encuentra abocado la captura de un asesino serial que desde hace seis
meses asola Tokio. Sin pistas, la ayuda de un psíquico Coreano
parece ser la única esperanza para su captura. Aún contra su voluntad,
Yunnie deberá aceptarlo en el caso y en su hogar.
Una sola mirada y Jaejoong descubre lo que Yunnie significará en su vida.
Una sola mirada y Yunnie descubre que nada lo ha preparado para la
intensa atracción que el suave coreano despierta en él.
Para Kim Jaejoong la atracción es mutua y cada vez que él y Yunnie se
encuentran saltan chispas de pasión. Cómo explicar que no puede ser
tocado porque sus habilidades psíquicas se sobrecargan con emociones
ajenas, cómo explicar que su toque, sin embargo es diferente.
Cada uno de ellos viene de un largo autoaislamiento y por razones
muy diferentes. Sin embargo, mientras Yunnie y Jaejoong más se acercan al
asesino, más aprenden sobre si mismos, y sobre fuerzas que van más allá
del reino de los hombres. ¿Fantasmas? ¿Posesiones diabólicas?
En un intento por salvar sus vidas, solo los cuerpos entrelazados y
desnudos de Yunnie y Jaejoong serán capaces de detener los crímenes que un
samurai enloquecido de celos y amor viene cometiendo desde tiempos
inmemoriales.
El amor parece ser la única barrera contra fuerzas inexplicables.
¿Pero será suficientemente fuerte entre personas tan diferentes?


[Prólogo+Capítulo 1]

[Prólogo]

Provincia de Musashi, Japón, 1848.

—¡Yuchun, no! —Junsu se apresuró a lo largo de la orilla detrás del
otro samurai, el amante a quién había jurado su corazón y su alma.
Desde el primer momento en que había visto a Yuchun, no había querido
nada ni a nadie. Bushido, el código de guerrero y todo lo que a él
concernía, no significaba nada si él y Yuchun fueran separados.

El otro samurai estaba un paso adelante, su mata de cabello liso
color ébano ondeando con sus movimientos. Junsu sabía que Yuchun
pretendía no escucharle. Los pasos de Yuchun eran más largos y Junsu una
cabeza más bajo que el otro hombre, le tomaban dos pasos por cada uno
de aquél.

—¡Yuchun, no debes casarte!

Más silencio. El sol vespertino se llevaba el azul de la seda del
kimono de Yuchun, que casi correspondía al azul ardiente del cielo de
verano. Su daisho (armas samurai) pegaba contra su fuerte muslo a cada paso. Junsu miró
hacia las dos armas, la espada corta y el cuchillo, envainadas al cinturón
de Yuchun.

—¡Te ruego que escuches!

Yuchun se detuvo, casi ocasionando que Junsu chocará por detrás.
Junsu miro a su amigo voltear despacio. No estaba seguro que parte de
sus ruegos habían inspirado finalmente a Yuchun para detenerse, pero no le
importó. El inminente matrimonio de Yuchun significaba para Junsu, el inicio
del final de su propia vida.

Los grandes ojos cafés, con tonos negros de Yuchun lo miraron.
Su expresión, la cuál Junsu había esperado mostrara enojo, expresaba solo
dolor.

—¿Por qué tienes que hacer esto peor de lo que debería ser? —
preguntó con voz suave.

Junsu escuchó su propia angustia reflejada en el tono de Yuchun. Su
corazón golpeó contra su pecho.

—No soy yo quién esta haciéndolo peor — replicó igual de suave.
Yuchun enderezó sus amplios hombros, sus ojos oscuros ardiendo. Fue
esa indignación la que por primera vez había hecho a Junsu desearle.
Poniendo su corazón y alma en Yuchun desde el principio, Junsu se había
negado a entrar al shudo, amor entre hombres, con alguien más.
Persiguió a Yuchun, quién continuaba rechazándole hasta que Junsu hubiera
alcanzado la mayoría de edad. Junsu ya era todo un hombre antes de que
Yuchun terminara por aceptarle.

El hombre alto suspiró profundo.

—Nuestro tiempo de shudo hace mucho que ha pasado Junsu. El
código de bushido dicta que cada samurai hace su deber. Tú también, te
casaras algún día. —Extendió una mano colocándola sobre el hombro de
Junsu. El cálido contacto del toque de Yuchun traspasó su piel justo por
debajo de la seda de su kimono. —Sabes que somos amigos jurados hasta
el día de nuestra muerte. Este cambio no afecta eso.

Junsu se obligó a no llorar. Yuchun también podría haber sacado el
wakizashi de su vaina y hundirlo en el corazón de su amante, ya que sus
palabras eran igual de crueles. ¿Yuchun no se daba cuenta del crimen que
estaba cometiendo?

—¡Cuántas veces me dijiste que no querías que lo nuestro terminara
Yuchun! ¡Y ahora haces eso exactamente!

Los grandes ojos cafés de Yuchun permanecían fijos. Junsu sabía que
el corazón de su amigo no podría endurecerse a él. Tenía que ser. Puso su
mano sobre la que Yuchun tenía en su hombro.

—Sabías que este momento llegaría Junsu, ¿no es así?

Junsu miró fijamente a los ojos de su amante. Desde la primera vez
que había visto a Yuchun, Junsu había perdido la capacidad de razonar. Con
Yuchun, se había reducido a un latido que solo deseaba su amor.

—No, siempre esperé que nos convirtiéramos en ronin (samuráis libres) y vivir bajo
nuestra propia ley. —La visión de él y Yuchun como samuráis libres,
viajando por el país juntos, prometiendo fidelidad a nadie más que al otro;
ese era el sueño de su vida.

Una mirada de deseo pasó a través de los ojos de Yuchun, siendo
reemplazada inmediatamente por una de miedo. A pesar del amor de
Yuchun por Junsu, él siempre había guardado otras ambiciones en su
corazón. Junsu era el menos convencional de los dos, dispuesto a
quebrantar el código del samurai si esto dificultaba su amor.

Una ligera brisa de verano jugueteó con la cinta en los cabellos de
Yuchun. Junsu toco el nudo para soltar el lazo y dejar caer libremente el
cabello color ébano de Yuchun y poder entrelazarlo entre sus dedos.

Después de un silencio aparentemente interminable Yuchun sacudió despacio la cabeza.

—Lo siento Junsu. Por más que te ame, no puedo hacerlo.

Junsu bajó la cabeza, evitando la mirada de Yuchun. No quería que su
amado viera sus inminentes lágrimas. Pero Yuchun colocó la punta de sus
dedos bajo el mentón de Junsu y lo hizo levantar la vista. Junsu no se
resistió, nunca pudo negarle nada a Yuchun, y nunca lo haría.

—Junsu, si este matrimonio se lleva a cabo, tendré el estatus y
riqueza que jamás tendría como ronin. Si me amas, querrías esas cosas
para mí.

Para su propia humillación, Junsu sintió su labio inferior temblar y su
vista nublarse debido a las lágrimas. Su sentido del oído, sin embargo,
estaba perfecto y pudo escuchar que Yuchun estaba mintiendo. Yuchun lo
amaba tanto como Junsu a él. Numerosas veces al calor de su amor, Yuchun
le había jurado amor eterno.

—Estas mintiendo Yuchun. Sabes que estas mintiendo.
Yuchun inclinó la cabeza.

—Por favor, Junsu. Déjame mentir. Es la única manera de poder vivir
conmigo mismo.

Las palabras de Yuchun se aferraron al corazón de Junsu como un
kimono de seda. Al siguiente latido, puso sus manos alrededor de Yuchun y
se levantó sobre la punta de los pies, tomando de lleno la dulce boca en
un beso. Sintió a Yuchun derretirse en sus brazos, suaves labios
separándose para buscar la lengua de Junsu.

Junsu apretó todo su cuerpo contra el de su amante. La erección de
Yuchun ya lista, le presionó demandante contra sí. El deseo de Yuchun ponía
eufórico el corazón de Junsu, sanando las lágrimas que sus anteriores
palabras habían causado. Tomó el labio inferior de Yuchun aprisionándolo
entre sus dientes, succionando como un bebé al pecho de su madre. Sus
manos acariciaron la espalda de Yuchun en fuertes círculos, esmerándose
hambriento en los recovecos musculares tan conocidos. Sabía exactamente cómo y dónde debía ser tocado Yuchun y deslizó sus manos sobre las caderas de su amante, masajeándolas hasta que Yuchun jadeó 
entre sus bocas unidas, aquel con sus manos tirando del kimono de Junsu
en un intento por abrirlo.

Junsu sintió la pasión de Yuchun inundarlo. Yuchun aprisionó el cuerpo
más bajo y delgado de Junsu contra el suyo que era más amplio y
musculoso, terminando ambos sobre el piso. Las manos impacientes de
Yuchun soltaron el kimono de Junsu y se deslizaron sobre el pecho desnudo.
Siguió su toque con su boca. También él conocía el placer de Junsu y lo
azuzó con su ávida lengua rodeando cada pezón hasta que Junsu forcejeó
con el Kimono de Yuchun, sus manos buscando bajo el taparrabos. Gimió al
contacto de sus palmas con las suaves y redondeadas nalgas de Yuchun.
—Junsu, te amo —Yuchun musitó a su oído.

Junsu suspiró cuando Yuchun tiró del lóbulo de su oreja con los
dientes, acariciándolo de la forma en que le gustaba.

Junsu atrapó a Yuchun entre sus brazos. Separó las piernas,
impaciente por sentir la dureza en su totalidad enterrársele profundo.
Nada en el mundo le importaba más que estar así de cerca de su amado.
Si muriera en ese momento, consideraría la muerte más noble estando en
los brazos de Yuchun.

Una sombra los cubrió, bloqueando la luz del Sol. En su duermevela
de amor, Junsu pensaba que se trataba de una nube. Demasiado tarde vio
el destello de acero que se levantaba por encima de sus cuerpos
entrelazados, la luz inundó su vista cegándolo sin poder ver quién se
encontraba de pie sobre ellos.

Yuchun gritó, su cuerpo sacudiéndose violentamente. Junsu miró, su
agarre cerrándose contra la espalda de Yuchun. Un filoso y cegador dolor le
traspasó por la mitad. Yuchun cayó sobre él, mientras cada una de sus
fuerzas le abandonaban.

La sombra pasó, dejando la cálida luz de Sol cayendo sobre ellos.
Junsu se dio cuenta de lo que había pasado, sintiendo la vida irse de su
cuerpo. Estaba obteniendo la muerte que siempre había querido. Su 
cabeza cayó hacia un lado y vio mezclarse la sangre de Yuchun con la suya,
en un pequeño flujo rojo resbalando hacia la orilla del río. Y luego
oscuridad.


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[Capítulo 1]


Tokio Japón, día presente.

Yunnie miró hacia los cadáveres frescos. Alrededor de él, las luces de
flash provenientes de las cámaras de los fotógrafos proseguían como
juegos pirotécnicos diminutos. —¡Shimatta 1 !, —maldijo por lo bajo—.
Había fallado de nuevo otra vez y ahora de pie, desesperanzado, miraba
fijamente hacia el destino espantoso de las víctimas.

Que horrible manera de irse.

Los amantes, estaban desnudos, sus cuerpos rígidos aun entrelazados habían sido apuñalados. El arma, como en las otras víctimas, un wakizashi samurai. El estómago se le revolvió, como ultimamente solía pasarle con las víctimas del Ronin Asesino. ¿Qué tipo de moustro se presentaba a las víctimas cuando estaban más vulnerables? 


El asesinato ya de por sí era bastante horrible, pero esos crímenes se
basaban en el odio más virulento, como si las emociones retorcidas del
asesino se hubiesen desparramado sobre toda la escena del crimen.

Changmin, su compañero, cubrió a las víctimas con un paño blanco.
Dejó que la tela se deslizara y se acercó a Yunnie, negando con la cabeza
tristemente. El wakizashi marcaba el paño blanco de la manera más
macabra.

—¿Estas listo para que los llevemos al forense?

Yunnie suspiró. Su mano se adentró al bolsillo interno de su
chaqueta, buscando los cigarrillos que erróneamente intentaba dejar
desde la semana pasada. Sacó uno y lo puso entre sus labios. Changmin, un un veterano en eso de intentar dejar de fumar, ya estaba listo con el encendedor. Yunnie tocó la llama con la punta del cigarro, aspiró y después asintió.

—Adelante. Los cuerpos nos dirán más después de la autopsia.
Changmin asintió y fue a dar la orden.

Con la mente llena de las maneras en que falló en prevenir otro
asesinato, Yunnie fumaba una y otra vez su cigarrillo, mientras dejaba que
la gente de la División de Identificación terminara. Cuando el cigarro se
hubo convertido en un tubo de ceniza, se dirigió a los baños del hotel y se
puso un par de guantes de látex para comenzar su investigación en la
escena del crimen.

Necesitando eliminar sospechosos tan pronto fuera posible, envió a
su compañero a buscar entre el personal del hotel y decirle al
administrador que reuniera a los empleados de limpieza para hacerles
Yunnie miró como las sabanas y los cuerpos eran sacados del lugar, la
sangre manchaba el blanco material de la tela. Sacudió la cabeza,
obligándose a desechar un dejo de náuseas. El sentimiento enfermizo era
más de frustración que de horror. Como siempre, la escena del crimen no
revelaba pistas aparentes. Ningún signo visible de robo, ninguno de lucha,
como si el asesino pudiese traspasar las paredes o alguna mierda como
esa.
La posible única conexión a los asesinatos eran las series de
suicidios que ocurrían dentro de las cuarenta y ocho horas después de
cada asesinato. Aparte de eso y la palabra “Naomasa 2 ” escrita en las
frentes de las víctimas de suicidio, todo siempre terminaba en muerte.
Su móvil sonó. Yunnie se quitó uno de los guantes y sacó el teléfono
—Genjin.

—Keibu Genjin. ¿Esta vez encontraste algo?

Yunnie reconoció la carrasposa voz del Superintendente. Distraído,
Yunnie pensó que si algún día dejaba de fumar, algún día se escucharía
como Keishi.

Yunnie exhaló.
—Aún no.

El enojo del jefe irradió a través de la línea telefónica.

—Han pasado seis meses. No hemos hecho nada para que los
ciudadanos tengan fe en la fuerza policíaca de Tokio.

Yunnie apretó los dientes para evitar un insulto y se pasó una mano
por el cabello, que ya necesitaba ser cortado. La caza de un asesino en
serie no daba tiempo para tales trivialidades, como aseo personal. O
dormir.
—No es la primera vez que un asesino en serie ha eludido a la
policía —. En sus investigaciones había leído muchas cosas acerca del Hijo
de Sam, el Estrangulador de Boston, y Jack el Destripador, entre otros
quienes se las arreglaron para nunca ser atrapados. Era una respuesta
terrible, pero la única que tenía en ese momento. El mismo residía en esa
área y tenía suficientes motivos para querer mantenerse a salvo.

Continuamente se preguntaba cuánto tiempo más pasaría antes de que la
próxima víctima resultara ser alguno de sus vecinos.

Keishi gruñó.
—Termina ahí y regresa. Tengo algo que decirte.

Yunnie suspiró.
—Estaré ahí pronto —. Cerró su móvil y lo guardó dentro del bolsillo
de su chaqueta, después se quitó el otro guante. Con la escena del crimen
ahora segura, tenía que regresar y revisar el lugar por la mañana, para lo
cerca de la estación. El té verde algunas veces no funcionaba para
situaciones como estas.
Changmin se encontraba en la entrada del cuarto mirándolo.
—Aún continúan buscando a todos los empleados de limpieza. Los
tendrá aquí en un par de horas según dijeron —le dijo a Yunnie.

Éste le agradeció y le comentó lo que el jefe le había dicho. Changmin
se quejó y palmeó amigablemente a Yunnie en el hombro.
—Vamos Yunnie-san, me haré cargo de la interferencia de la prensa—.
La prensa había permanecido como enjambre rodeando la entrada a la
escena del crimen, desde que el Ronin Asesino había empezado su
alboroto por el este de Tokio.

Yunnie asintió. Su compañero por los últimos cuatro años se había
convertido en un buen amigo, más que el padre o bienintencionado
hermano que jamás había tenido en su propia familia. Su propio
padre aún parecía creer que era un shogun 3 , aparentemente, algunas
personas concordaban con él, incluyendo a Changmin, quien a pesar de
estar al mismo nivel, hacía notar la diferencia en su compañerismo.

—Gracias —murmuró Yunnie—. Siguió a Changmin hacia el recibidor,
entraron en el elevador y bajaron hacia el lobby del hotel, se dio cuenta
que su cuerpo había comenzado a tensarse, preguntándose qué era lo que
el jefe le dijo tenía que decirle. No podía ser algo bueno.


Seúl, Corea.

—En otras noticias, esta noche en Tokio Japón, un asesino en serie
ha aterrorizado a la parte este de la ciudad durante los últimos seis
meses.
Jaejoong intentó alcanzar el control para apagar, pero algo lo hizo
detenerse.

—El asesino ha sido denominado por la policía Metropolitana de
Tokio, el Ronin Asesino debido al uso de una espada samurai para
atravesar a sus víctimas.

Jaejoong puso toda su atención, sin saber si era el militar que había
dentro de él, o el psíquico empático. Los viejos hábitos eran difíciles de
desaparecer, permanecían gritando y pataleando. Miró hacia la pantalla.

La policía estaba llevándose los cuerpos cubiertos con mantas, de aparentemente dos cuerpos juntos, hacia la ambulancia que se encontraba 
fuera de lo que parecía un hotel de paso. La orilla de la manta
tenia una protuberancia, dando testimonio de la espada. Era obvio que el
asesino había atravesado los cuerpos de las víctimas juntas. Diablos, esa
pobre gente probablemente estaba haciendo el amor. Cristo...
—El Ronin Asesino, denominado como los guerreros samurai de Japón, quienes carecían de amo. —continuó la presentadora— se caracteriza por la manera en que el asesino escoge a 
sus víctimas, al parecer al azar, y entonces las mata con el arma samurai. La policía ha visto sus esfuerzos frustrados para capturar al Ronin Asesino antes de su siguiente movimiento. Su única pista es la manera en que dos víctimas son asesinadas al mismo tiempo, en un abrazo o durante el acto sexual.

—Cristo —murmuró Jaejoong, una sensación enfermiza subió por su estomago. Continuó viendo el reportaje.

—Los Inspectores de policía Shim Changmin y Jung Yunho de
la Oficina de Investigación Criminal han estado frente al caso desde que
las primeras víctimas aparecieron hace seis meses. Se han negado a
hacer comentarios de la serie de asesinatos.

Las cámaras hicieron un acercamiento hacia los dos hombres.
Estaban abandonando el edificio. Un hombre de mediana edad, más alto
que el otro, caminaba por delante, como protegiéndole, pero las cámaras
se las arreglaron para captar imágenes del segundo detective. Unos
segundos le bastaron a Jaejoong para ver que el otro hombre era delgado y
atractivo. El corazón de Jaejoong se aceleró un poco. El cabello color chocolate
del detective tenía mechones que se rizaban a la altura del cuello y un
rostro anguloso.

Jaejoong miró la pantalla, su vista pegada a la alta figura del detective
Mayor hasta que ya no le fue posible verlo. La noticia terminó y Jaejoong
apagó el televisor. Sacudió la cabeza. Había una época en la que
inmediatamente hubiera tomado un vuelo a Tokio y se hubiera aparecido
en la estación de policía, ofreciendo sus servicios para atrapar al asesino.
Demonios, ese detective japonés era lo suficientemente guapo como para
sacarlo de su retiro de descanso. Sin embargo, sus nervios aún estaban
destrozados por la serie de casos en lo que había participado con la policía
los últimos años. Cuatro meses no habían probado ser suficientes
vacaciones. Sus manos apenas habían dejado de temblarle la semana
pasada.

__________________________________
1 “Oh no”; “¡demonios!(N.T.)
2 Harada Naomasa fue un samurai del Clan Oda, también conocido como Kurozaemon (N.T.)
3 Shogun, es un rango militar e histórico en Japón.









5 comentarios:

  1. Que horrible muerte les dieron al YooSu, y ahora en la actualidad es su forma de asesinar de alguien, a ver de que se trata. Esta muy interesante. Gracias.

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  2. que pena la muerte de junsu y yoochun , ista muy interesente este fisc

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  3. que feo cuando mataron a Junsu y Yoochun ;___; quien es el asesino? se lee interesante ...

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  4. me encanta cómo va este fic, empezaré a leer la historia. gracias por compartirla

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  5. wow se pone interesante, he comzado a leerlo :)
    Aunque me diopenita por Yoochun y Junsu, no pudieron vivir su amor :(
    a seguir leyendo que esta bueno

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