Autor (a): Sedonia Guillone
Tipo: Adaptación
Genero: Épico-Realidad, Romance, Gore (mínimo)
Parejas: YunJae, YooSu
Rating: +17
Extensión: Serial, 15 capítulos
Estado: En Progreso
Adaptacion: Faty1895
Nota:
*Se han tenido que realizar algunos cambios a la historia original para poderla adaptar al YunJae.
*Al ser una historia relatada en Japón, los nombres de los personajes de esa nacionalidad serán pronunciados en japonés: Yoochun=/Yuchun/ (ユチョン), Yunho=/Yunjo/ (ユンホ), Junsu=/Junsu/ (ジュンス), Changmin=/Changmin/ (チャンミン )
Recomendación:
*Leer los pies de página para entender mejor el significado de algunos términos japoneses.
*~Resumen~*
Sexualmente reprimido y atado al deber, el detective Jung Yunho se encuentra abocado la captura de un asesino serial que desde hace seis meses asola Tokio. Sin pistas, la ayuda de un psíquico norteamericano parece ser la única esperanza para su captura. Aún contra su voluntad, Yunnie deberá aceptarlo en el caso y en su hogar.
Una sola mirada y Jaejoong descubre lo que Yunnie significará en su vida.
Una sola mirada y Yunnie descubre que nada lo ha preparado para la intensa atracción que el suave coreano despierta en él.
Para Kim Jaejoong la atracción es mutua y cada vez que él y Yunnie se encuentran saltan chispas de pasión. Cómo explicar que no puede ser tocado porque sus habilidades psíquicas se sobrecargan con emociones ajenas, cómo explicar que su toque, sin embargo es diferente.
Cada uno de ellos viene de un largo autoaislamiento y por razones muy diferentes. Sin embargo, mientras Yunnie y Jaejoong más se acercan al asesino, más aprenden sobre si mismos, y sobre fuerzas que van más allá del reino de los hombres. ¿Fantasmas? ¿Posesiones diabólicas?
En un intento por salvar sus vidas, solo los cuerpos entrelazados y desnudos de Yunnie y Jaejoong serán capaces de detener los crímenes que un samurai enloquecido de celos y amor viene cometiendo desde tiempos inmemoriales.
El amor parece ser la única barrera contra fuerzas inexplicables. ¿Pero será suficientemente fuerte entre personas tan diferentes?
Una sola mirada y Jaejoong descubre lo que Yunnie significará en su vida.
Una sola mirada y Yunnie descubre que nada lo ha preparado para la intensa atracción que el suave coreano despierta en él.
Para Kim Jaejoong la atracción es mutua y cada vez que él y Yunnie se encuentran saltan chispas de pasión. Cómo explicar que no puede ser tocado porque sus habilidades psíquicas se sobrecargan con emociones ajenas, cómo explicar que su toque, sin embargo es diferente.
Cada uno de ellos viene de un largo autoaislamiento y por razones muy diferentes. Sin embargo, mientras Yunnie y Jaejoong más se acercan al asesino, más aprenden sobre si mismos, y sobre fuerzas que van más allá del reino de los hombres. ¿Fantasmas? ¿Posesiones diabólicas?
En un intento por salvar sus vidas, solo los cuerpos entrelazados y desnudos de Yunnie y Jaejoong serán capaces de detener los crímenes que un samurai enloquecido de celos y amor viene cometiendo desde tiempos inmemoriales.
El amor parece ser la única barrera contra fuerzas inexplicables. ¿Pero será suficientemente fuerte entre personas tan diferentes?
[Capítulo 4]
Hacía mucho que el sol se había puesto cuando Changmin giró el
coche en el estacionamiento del hotel. Yunnie se dio vuelta hacia Jaejoong.
—Debe tener hambre.
Jaejoong se había olvidado completamente de la comida y de repente
comprendió que estaba hambriento. Era así por lo general después de una
experiencia tan intensa como la vivida en el cuarto del hotel.
—Lo estoy.
—También yo. —Yunnie miró a su compañero— ¿Changmin, onakasuitano2?
Changmin cabeceó.
—Hai3.
Yunnie rió, mirando por un costado a Jaejoong.
—Eso hace a tres de nosotros. —Él se dio vuelta hacia Changmin.
—Tampopo4—le dijo.
Changmin cabeceó otra vez.
—Hai.
Yunnie miró atrás a Jaejoong. Él todavía reía y Jaejoong se
encontró mirando la curva de los labios de Yunnie y la lisa blancura de sus
dientes lo cautivó completamente. La cara de este hombre pertenecía a la
pantalla de una película o una cartelera. Jaejoong se desafió al preguntarse si
el resto de él sería tan atractivo. Presentía que la respuesta era “sí”. Si, el
pulso que le daba puntapiés en el área de su ingle fuera algún indicador.
—Tampopo significa mariposa —explicó Yunnie—. Es un lugar cerca
que tiene un gran ramen5.
Jaejoong le sonrió. Él sintió que Yunnie estaba contento y deseaba
tanto algo así de liviano después de lo que acababa de pasar. También tenía la
impresión de que Yunnie raras veces sonreía. Comprensible, considerando que el
hombre había estado trabajando como un animal en un caso en el que no habían
obtenido ningún resultado mientras el asesino los eludió para matar una y otra
vez. La idea hizo doler el corazón de Jaejoong no solo por Yunnie sino también
por las víctimas y lamentó no poder darle más razones a Yunnie para reír.
Changmin giró en una esquina y de pronto ellos se desplazaron a lo
largo de un camino que seguía un río.
Yunnie todavía estaba girado en su asiento, mirando a Jaejoong.
Lamentablemente, su risa se desvaneció.
—¿Puedo preguntar más sobre lo que vio?
Jaejoong cabeceó.
—Desde luego —Él miró como Yunnie tomaba una libreta y un pluma y
se disponía a escribir.
—¿Fue capaz de percibir si el asesino conocía a sus víctimas
personalmente?
—Pienso que sí. No conseguí sentir si eran amigos o siquiera
conocidos, realmente, pero definitivamente había visto a esta gente y sabía
algo sobre sus vidas. —Él suspiró y echó un vistazo por la ventanilla.
Changmin había salido del camino del río y circulaba por calles
con edificios de apartamentos antiguos y tiendas.
—Conseguí sentir que él ha pasado mucho tiempo espiándolos, como
un mirón, más que interactuando con ellos de un modo directo. No fue muy claro. Quizás cuando haya visto más de las escenas de los
crímenes podré ser capaz de reunir los pedazos.
Jaejoong esperó mientras Yunnie traducía a su compañero lo que
había dicho. Él se preguntó brevemente si el otro hombre, tranquilo y cortés
como era, lo creería. En el pasado se había encontrado con la sospecha de
muchos detectives, moviéndose entre un escepticismo suave a la hostilidad
abierta. Su corazón saltó cuando Yunnie lo miró.
Bajo las luces brillantes de los coches, Jaejoong vio el surco en
la frente de Yunnie .
—No quiero que vuelva a sufrir del modo en que lo hizo allá atrás
—dijo Yunnie suavemente.
—No se preocupe —le aseguró Jaejoong — sé cómo se veía lo que
viví, pero soy bastante fuerte —. Él estudió la expresión de Yunnie otro
momento. Tenía que admitirlo, se sentía malditamente bien el que alguien de vez
en cuando se preocupase por él, en vez de mostrarse asustado y con ganas de
salir corriendo. —Gracias por preocuparse, lo aprecio.
Yunnie inclinó su cabeza.
—Es bienvenido.
Después de una cena rápida, Changmin los dejó delante del edificio
de departamentos de Yunnie. Bajo las protestas de Jaejoong, Yunnie llevó su
maleta adentro, por él.
Arriba, Yunnie abrió la puerta de su departamento para Jaejoong y
se paró para dejarlo entrar.
—Por favor, entra.
Jaejoong dio un paso dentro con el sentido habitual de precaución
que había desarrollado al entrar en sitios desconocidos. La primera cosa que
notó fue ver cuan crudamente moderna era la decoración. Suelos de secoya6
oscura y algo de cuero negro y acero inoxidable.
Yunnie se quitó sus zapatos, dejándolos en la puerta. Jaejoong
siguió su ejemplo, teniendo cuidado de que sus calcetines no resbalaran sobre
los pisos sumamente pulidos de madera.
La cocina estaba a la izquierda, un cuarto con estilo de una
cocina de a bordo, sin mucho espacio para moverse en él, pero adornado con
acero inoxidable ultramoderno, inmaculado, y con aplicaciones de fantasía. El
departamento mostraba riqueza con un sentido subestimado de buen gusto, aunque
también la sensación de no sentirse como un verdadero hogar. La agitación de Yunnie
saturó la vivienda inmaculada, transmitiendo la tristeza del hombre y su deseo.
El anhelo de Yunnie envolvió a Jaejoong cuando él se movió más
lejos hacia las profundidades del departamento. La carencia de artículos
personales, fotografía o chucherías que por lo general personalizaban un lugar,
sólo confirmaban las impresiones que recibía.
Ventanales grandes se encontraban a todo lo largo de la sala de
estar, por la que Jaejoong podía ver el horizonte del Tokio de noche. Abajo, la
luz de la luna brillaba sobre el agua tranquila del Río Sumida7.
Sobre una pequeña mesa delante de la ventana había una fotografía. Jaejoong se
inclinó y echó un vistazo a la imagen de un hombre más viejo con una cara
amable. Jaejoong vio la vulnerabilidad y el dolor en los ojos del hombre. Él
suspiró y se apartó, mientras seguía mirando la hermosa vista por la ventana.
Jaejoong enfocó su mirada sobre los brillantes haces de luz sobre
el agua. En el fondo, oyó a Yunnie encender la máquina de mensajes. La voz de
una joven decía algo en japonés. Jaejoong sintió que había algún tipo de
conexión entre ella y Yunnie, pero no podía distinguir exactamente cuál. Aunque
él no entendía la lengua, realmente oyó que el tono en el que ella hablaba no
parecía particularmente cariñoso. El mensaje de la mujer fue seguido por otros
dos, ambas voces de hombres. La primera voz parecía severa, la segunda, más
tranquila.
Jaejoong siguió mirando fijamente el agua, distraídamente
registraba los chasquidos y los pitidos de la máquina. Por lo que él había
conjeturado hasta ahora sobre la vida de Yunnie, no había mucho para decir que
era gay o feliz. No es que su propia vida fuera exactamente un día en un parque
de diversiones. Pero ¿acaso eso no es la vida? Todos sufrimos. Suponía que solo
era cuestión de tiempo encontrar alguien con quien compartir la carga de dar y
recibir afecto y consuelo.
—Espero que te sientas cómodo aquí. —La voz de Yunnie sonó suave
detrás de él.
Jaejoong se dio vuelta. Yunnie estaba detrás, mirándolo, como si
tuviera miedo de estorbar. Jaejoong se rio
de él, tocado por su prudencia.
—Ya lo estoy. —Él gesticuló hacia la ventana—. Solo disfrutaba de
la hermosa vista. Tienes un lugar muy agradable —. Él ya había entendido que Yunnie
pertenecía a una familia rica. No podía imaginarse que un detective pudiera
permitirse vivir en un apartamento como éste con solo un sueldo. No tenía que
vivir en Tokio para saber que era una de las ciudades más caras del mundo.
—Gracias. —Yunnie pareció un poco avergonzado.
Él todavía estaba parado detrás en la entrada que conectaba el
vestíbulo con la sala de estar.
Jaejoong deseaba que él se acercara más y rápidamente buscó en su
cabeza alguna excusa.
—¿Esos barcos que parecen atados que son exactamente? —las largas
naves con curvados arcos surcaban ágilmente el agua.
Con agradecimiento, Yunnie mordió el cebo. Se acercó y se paró al
lado de Jaejoong.
—Son taxis de agua —le dijo.
Yunnie se detuvo a unos centímetros de distancia, pero Jaejoong
sintió la energía enrollada dentro de él. El mismo deseo que lo había llenado
en el departamento ahora se intensificó con Yunnie mucho más cerca.
—Ya veo. — Jaejoong miraba por la ventana, queriendo acercarse a Yunnie,
pero no atreviéndose.
¿Qué si era él, quién generaba más energía entre ellos de la que
realmente había? Después de todo, él había oído la voz de la mujer en el
contestador automático. Ella no había dado la impresión de ser una amante, pero
uno nunca sabe. Se sentiría horrible si hiciera un avance no deseado y
terminara por avergonzar a Yunnie y a sí mismo.
—Puse tu maleta en tu cuarto —dijo Yunnie, cortando el silencio—.
Por favor siéntete como en casa.
Algo sobre el modo en que Yunnie dijo “en casa” envió un temblor agradable por
él. Raras veces Jaejoong se hacía preguntas acerca de la exactitud de sus
impresiones sobre la gente. Ahora lo hacía, probablemente porque se sentía tan
atraído a Yunnie y porque algo en el hombre provocaba el mismo deseo que él
había recogido en Yunnie en el instante en que había sacudido su mano.
—Muchas gracias.
Él giró y miró a Yunnie. La luz de la lámpara en la sala de estar
echaba un suave brillo sobre la piel y el pelo de Yunnie, como si estuviera en
algún tipo de fotografía dramática. Jaejoong se imaginó que difícilmente Yunnie
caminaría por la calle sin que una multitud de agentes busca-talentos se le
echaran encima.
—Por favor, no quiero molestarte —le dijo—, solo porque esté aquí.
Tenías unas llamadas telefónicas —. Estaba tirando un anzuelo, lo sabía pero
parecía que no podía evitarlo.
Yunnie suspiró y cambió su peso de un pie al otro.
—No me molestas —su voz sonaba triste— mi padre, mi tío—. Él se
movió y tomó la fotografía. —Este es mi tío, Musáis. —Había un definido afecto
en la voz de Yunnie al hablar del hombre.
Jaejoong cabeceó.
—Noté esa foto. Él parece muy amable.
—Lo es. Mucho. —Yunnie puso la fotografía y se echó para atrás—.
De todos modos, ellos saben que estoy ocupado con este caso. —Yunnie pareció
unírsele y mirar el río—. El tercer mensaje fue de Keiko, mi novia.
Jaejoong no tenía que ser psíquico para oír la completa carencia
de entusiasmo en la declaración. Él miró a Yunnie y enterró el sentido de
alivio que sintió ante esa revelación.
—Sonó como si decir “felicidades” no fuera lo más adecuado de
decir.
Los labios de Yunnie se curvaron en una sonrisa severa.
—Estás en lo correcto. —Él suspiró otra vez—. Ninguno de los dos
quiere el matrimonio. Nuestros padres son amigos. Lo hacemos para calmarlos.
Digamos que cumplimos con el deber impuesto —. Las palabras “deber impuesto”
cayeron de sus labios como si le supieran a mierda de perro. Él se dio vuelta
hacia Jaejoong con un nivel sorprendente de franqueza en sus negros ojos. —No
estamos enamorados. Ni siquiera un poco. Lo mantenemos en secreto.
—Oh. Siento que no sea diferente. Pero al mismo tiempo no lo
siento.
Yunnie sacudió su cabeza.
—No, soy el que lo siente. Has viajado por medio mundo para buscar
a un asesino y a cambio tienes a un detective que te descubre sus tripas.
Jaejoong rió con cuidado, resistiendo al poderoso impulso de pasar
las yemas de sus dedos por la suave mejilla deYunnie.
—No importa, realmente. Preferiría estar aquí por eso—. Él se dio
giró completamente hacia Yunnie. Ya era tiempo de confesiones…
—Escucha, dime todo lo que quieras. No he tenido verdadero
contacto humano con nadie por casi un año. No hasta que nos dimos la mano al
encontrarnos en el aeropuerto.
Los encantadores ojos de Yunnie se ensancharon.
—¿De verdad?
Jaejoong cabeceó.
—De verdad. Lo juro. Tuve que detener el contacto con la gente.
Tuve que hacerlo porque me encontraba descubriendo secretos que no quería
conocer. Y cuando no había secretos, simplemente sentía todo lo que sentía con
quien entraba en contacto, aún el más breve apretón de manos, conseguía ser
demasiado.
Yunnie lo miró un poco alarmado.
—Espero no haberte pasado nada malo cuando te di la mano. O cuando
te sostuve en el cuarto.
Un rubor caliente se extendió por el pecho de Jaejoong. La
sensación viajó hacia arriba por su cuello e inundó sus mejillas. Él sentía no
poder decirle al otro hombre exactamente lo que él había sentido en ambos
casos.
—No, no te preocupes. No pasó nada malo en absoluto. Ello fue…
bueno.
Yunnie lo miró incierto.
—Puedes creerme, Yunnie, —él continuó— si lo hubiera sido, no
habría aceptado tu apretón de manos.
El alivio ablandó los rasgos del otro hombre.
—¿Quieres ver tu cuarto?
Jaejoong sonrió.
—Sí, gracias. —Siguió a Yunnie a través de la sala, al vestíbulo.
A la izquierda había una alcoba diminuta con una puerta a un lado.
—Este cuarto a la derecha es el mío —Yunnie lo señaló y luego
indicó el cuarto de la izquierda—. Cada uno tiene su propio cuarto de baño.
El dormitorio tenía el mismo signo de opulencia pero se veía
severo. Una colcha roja cubría la cama estilo futón. Se veían más ventanas,
pero éstas miraban hacia otro lado del edificio, dando una panorámica de la
ciudad, con sus luces multicolores centellando contra la oscuridad.
Yunnie fue hacia las ventanas y bajó las persianas, de estilo
blanco veneciano, en un material suave que no tenía listones abiertos.
Jaejoong puso su bolso de vuelo en el suelo a los pies de la cama.
—Gracias otra vez —le dijo.
Mirando la cama, él comprendió que a pesar de que había descansado
durante el vuelo, el episodio en el hotel sumado al viaje por medio mundo, lo
había desgastado y dejado agotado.
Yunnie se inclinó.
—Eres bienvenido. —Él vaciló, dando a Jaejoong la sensación de que
estaba poco dispuesto a dejarlo.
Sinceramente, Jaejoong estaba poco dispuesto a dejarle marcharse,
pero no veía un modo de conseguirlo sin parecer demasiado insistente.
—Te veré por la mañana —dijo Yunnie suavemente.
—Buenas noches.
Yunnie se retiró, cerrando la puerta con cuidado detrás de él.
Maldición. Jaejoong suspiró. Probablemente era lo mejor. Se quitó
la chaqueta y la puso sobre la cama. Entró al cuarto de baño, abriendo las
puertas de vidrio de la ducha para abrir el grifo de agua. El pequeño baño
tenia un mueble de mármol tallado dónde estaba el espejo y el lavamanos, todo
en la misma estructura, y llamaba la atención los grifos que tenían la forma de
un cisne de brillante cromo. Cada detalle del lugar era suave y con estilo,
quizás demasiado frío. Acogedor era el último adjetivo que se podría usar para
describir el departamento de Yunnie.
Jaejoong desabotonó su camisa, mirando su reflejo en el espejo.
Para tener veintisiete, pensó, todavía no se veía muy mal.
Una nube de vapor se elevó de la ducha. Esperaba no gastar toda el
agua caliente y ser un invitado terrible, Jaejoong terminó de desnudarse
rápidamente, puso su ropa y calcetines sobre la tapa del sanitario y recogió
los artículos de aseo que había traído consigo. Dio un paso a la ducha, dejando
que el agua caliente y el vapor lo envolvieran. Siempre se olvidaba de lo
importante que era ese pequeño consuelo después de haber vivido un episodio
donde canalizaba a las víctimas y a su asesino.
Por lo que pareció, un largo tiempo, dejó que la lluvia de agua
caliente masajeara su cuerpo, luego se enjabonó quitándose todos los restos del
largo vuelo y de la canalización psíquica que había seguido poco después. La
única cosa que no deseaba limpiar era la sensación del fuerte apretón de manos
de Yunnie, o la de esas manos sobre sus brazos, fuertes y apacibles,
sosteniéndolo para que no se golpeara contra el piso.
Jaejoong apretó sus ojos cerrados cuando el champú aclaró su pelo,
el jabón se derramó bajo su cara. Detrás de sus ojos cerrados, una visión lo
abofeteó. La fuerza de la imagen lo empujó hacia atrás. La adrenalina lo golpeó
y su mano se extendió, agarrándose de la barandilla de cromo.
Incapaz de abrir sus ojos, la visión interior de Jaejoong exploró
la escena, un campo… cerca de un río que empujaba perezosamente hacia abajo… la
brisa que hacía crujir las hojas que caían sobre la hierba… el césped de la
orilla.
El cuerpo de Jaejoong comenzó a tirarlo otra vez. Algo se movía
dentro de él. La sensación volvió su interior borroso, como si su misma alma
cambiara dentro de él. Se mesó los cabellos sin aliento. Él no estaba solo.
De repente, supo perfectamente donde estaba. En el campo fuera de
Edo8. El aire caliente rodeó su piel. Él miró hacia abajo a su
cuerpo vestido con kimono de seda. Una espada corta y un cuchillo colgado en
sus caderas, una faja rodeaba su kimono. Un hombre estaba parado delante de él,
más alto, hermoso, de ojos grandes, oscuros e infelices. Él, también, llevaba
un kimono de seda, armas que pendían de su cinturón. Su pelo de color negro
destellaba con la luz del sol, recogido hacia atrás en una cola que caía como
un pequeño y delicado abanico.
El corazón de Jaejoong revoloteó. La conciencia del espacio
compartido de su cuerpo, del calor del sol, del sonido que surgía del río, del
hermoso hombre delante de él, delgado, se amplió para incluir las emociones de
aquel por cuyos ojos veía. Estaba histérico, apenado. Él amaba al hombre que
estaba de pie delante de él, lo adoraba. El amor de este hombre podía
significar la vida o la muerte… hoy significaba la muerte, ya que él se marchaba.
El conocimiento fue claro. Se iba. Rompería su corazón como se rompe un pedazo
de cerámica.
—¿Por qué debes hacer esto peor de lo que es?
Jaejoong parpadeó. El hombre alto le había hablado. Yuchun. ¡Él
conocía su nombre! Desde luego que conocía su nombre… se llamaba Yuchun. Las
palabras, habladas en japonés, le eran completamente comprensibles, como si
hubiera crecido hablando la lengua.
Su garganta se apretó como si un par de manos se hubiera abrigado
alrededor de su cuello, exprimiendo su vida.
—No soy el que lo hace peor. ¿Yuchun no lo había entendido? Los
amantes nunca deberían separarse. Sólo por muerte. Y ni siquiera por ella.
—Nuestro tiempo de shudo9 pasó hace mucho, Junsu —dijo Yoochun—.
El código dictado por el bushido10 indica que cada samurai debe
cumplir con su deber. Tú, también, te casarás algún día. —Yuchun extendió la
mano y tocó su hombro.
El toque hizo doler todo el cuerpo de Jaejoong con el deseo.
Profundamente conectado en su conciencia compartida con el hombre llamado Junsu,
Jaejoong comenzó a perder la conciencia de dónde empezaba su propio corazón y
terminaba el de Junsu.
—Tú sabes que hemos jurado ser amigos hasta la muerte. Este cambio
no afectará esto. —Yuchun habló otra vez.
Sus palabras golpearon a Jaejoong … o el corazón de Junsu… como
flechas envenenadas.
—¡Cuántas veces me has dicho que deseabas que lo que tenemos jamás
termine! ¡Y ahora haces precisamente eso! —La voz de Junsu se elevó a un tono
cerca de la histeria.
Yuchun lo vio tan triste, y tan obstinado.
—Junsu, tú sabías que alguna vez ocurriría, ¿verdad?
El corazón de Jaejoong dolió en su pecho.
—No. Siempre esperé que nos convertiríamos en ronin y viviríamos
según nuestra propia ley.
—Lo siento, Junsu, pero no puedo hacer esto. Tanto como te amo.
Jaejoong miró hacia abajo, avergonzando por las lágrimas calientes
que atestaban sus ojos. Él era Junsu ahora. La presión de una suave yema de
dedo levantó su cara y la inclinó hacia arriba otra vez. Él condescendió. Nunca
había rechazado nada de Yuchun.
—Junsu, si realizo este matrimonio, tendré tierras y riquezas, las
que jamás podría tener siendo un ronin. Si me amas, querrías esas cosas para
mí.
—Estás mintiendo, Yuchun. Sabes que mientes.
Yuchun dobló su cabeza.
—Por favor, Junsu. Déjame mentir. Este es el único modo en el que
puedo vivir conmigo.
Jaejoong lanzó su cuerpo sobre el de Yuchun, abrigando sus brazos
a su alrededor. Yuchun respondió tirándolo más cerca. Junsu besaba a Yuchun y Jaejoong
podía probar los labios llenos del otro hombre tan claramente como sentía los
deseos aplastantes de Junsu por su amante.
Yuchun empujó a Junsu hacia la hierba calentada por sol. En la luz
débil de su propio conocimiento, Jaejoong sintió el impacto de su cuerpo que
golpeaba el piso de la ducha, pero el hombre, Junsu, lo único que sentía era
nada más que el calor duro del cuerpo de su amante contra el suyo, mientras se
giraba de espaldas, percibió el calor húmedo de la boca de Yuchun y la suave
caída del pelo de Yuchun cuando Junsu sacó el lazo que sujetaba su cola. Yuchun
tiró del kimono de Junsu abriéndolo e inclinándose en él, lavó su piel desnuda
con besos calientes y salvajes.
Jaejoong se retorció en el suelo de la ducha, sintiendo los
azulejos suaves, duros bajo su trasero y el anhelo apretado de su erección por
delante. El sol brillante iluminó sus caras. La lengua caliente de Yuchun se
arremolinó sobre uno de sus pezones, enviando un calor helado por su pecho. Él
enlazó sus dedos en el grueso pelo de Yuchun, tirándolo más cerca, deseando a Yuchun
dentro de él por siempre.
Él resbaló una mano en el taparrabo de Yuchun, disfrutando de la
piel de sus suaves y duras nalgas. En una neblina de placer sintió la boca de Yuchun
moverse hacia abajo y más abajo por su abdomen, hacia su erección. Yuchun paró
solo cuando el taparrabo de Junsu se abrió y se deslizó sosteniéndose sobre el
cuerpo de Junsu, tomando su boca otra vez. Sus brazos rodearon el cuerpo de Junsu,
apretándolo, sus brazos y piernas entrelazadas los hacía casi un cuerpo.
De repente, algo bloqueó la luz, como una nube sobre el sol,
haciendo que Jaejoong abriese sus ojos. La oscuridad se cernió sobre él, pero
fue rota por el rápido destello de la luz del acero. Una lámina. Una espada. El
contorno oscuro de otra persona, un arma serena que golpea. Una lámina que
destella. Y el cuerpo de Yuchun cayó sobre él, luego quedó flojo. El peor dolor
que alguna vez Jaejoong hubo sentido lo rebanó, perforó su cuerpo,
directamente. Jaejoong gritó y luego el mundo quedó vacío.
_____________________________
2 En el original en japonés
3 En el original en japonés
4 Tampopo trad. al japonés significa "diente de león")
es una comedia del cine japonés de 1985 cuyo director es Juzo Itami, el
protagonista es Tsutomu Yamazaki (Goro), Nobuko Miyamoto (Tampopo) y Ken
Watanabe. La publicidad del film en su época tenía un eslogan jocoso que
aclamaba: "el primer Noodle Western," un juego de palabras de
comparación al Spaghetti Western (cine procedente de los estudios italianos),
en relación con la sopa ramen (uno de los hilos conductores de la trama).
(N.T.)
5 El ramen consiste en una sopa de fideos de trigo sazonado con
salsa de soja y aderezada con carne, pescado o verduras. Lo más común es
acompañarla con cerdo hervido, pasta de pescado naruto, brotes de bambú y
vegetales como espinacas o komatsuna. La palabra ramen nace, probablemente, de
la forma artesanal en que se elaboran estos fideos; es decir, de la unión de
los caracteres chinos "ra" (estirar) y "men" (fideo).
(N.T.)
6 Sequoia sempervirens, conocida en Estados Unidos como “redwood
de la costa”, “redwood de California”, o bien “secoya” o “palo colorado” en
español, es una especie nativa de EEUU- California, y también de la China. Es
un material para la construcción de muebles muy popular debido a su color
rojizo y su larga vida.
7 El río Sumida llama mucho la atención, la primera vez que se
ve... es un río totalmente encauzado de forma artificial (las orillas son de
hormigón...) cuya longitud y amplitud, sin ser algo fuera de lo común, son
bastante grande para estar en medio de una ciudad... Atraviesa la ciudad de
Tokio. (N.T.)
8 Nombre dado al antiguo Tokio. (N.T.)
9 Shudo, palabra perteneciente a la tradición japonesa que
reconoce la homosexualidad en la sociedad del samurai hasta finales del siglo
XIX. La palabra es una abreviación de wakashudo y significa algo así como
"el camino del joven". En una relación de shudo, el compañero más
viejo se llama nenja, y el más joven wakashu. Esta palabra se origina en el siglo
XVII, precede de una tradición homosexual japonesa de relaciones de amor entre
los bonzes (arcaísmo para chinos) y sus acólitos.
10 Bushido, significa "A la manera del Guerrero", un
código japonés de conducta y un estilo de vida es, flojamente análogo, al
concepto de caballería. Constituye para el samurai un código moral de lealtad,
frugalidad, y dominio de artes marciales, Exige la honorabilidad hasta la
muerte. Nacido de dos influencias principales, la existencia violenta del
Samurai fue templada por la sabiduría y serenidad del Confucianismo y del
Budismo. El Bushido se desarrolló entre los siglos IX a XII. Hay numerosos
documentos traducidos entre los siglos XII y XVI que han demostrado su enorme
influencia en Japón, era un código no escrito que terminó creando el espíritu
de la carrera militar.


Además de tenernos en ascuas en la lectura, nos enseñas el significado de las palabras extrañas para nosotros. Gracias.
ResponderEliminarque buen capitulo , gracias
ResponderEliminaresta interesante... jae experimentando los recuerdos de junsu ... me deja con la intriga
ResponderEliminarJae se encarnó en Junsu o como se diga, al principio pensé que se acordaba de su otro yo, el que vivió en otra época ,creí que eran él y Yunho.
ResponderEliminares tan interesante esta historia.
Yunho tiene el alma triste, sin rumbo , sin ilusión, ojalá Jae le traiga luz y alegría a su vida.
los dos están muy atraídos y se enamorarán sino es que ya lo están.
gracias
wow cada vez sabemos mas de la historia y se hace mas interesante.... yo tambien pensaba que era Yunho y Jae pero en realidad olo estaba viviendo la escena del asesinato de Junsu y yoochun... parece que los asesinatos comenzaron con ese episodio
ResponderEliminarmuyyyyyyyyyy interesante