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Este Blog fue especialmente creado para poder compartir todo tipo de información, fanfics, fanarts, etc., relacionado con la pareja conformada por Yunho y Jaejoong.
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Nota: El blog contiene material tanto de Yunho, Jaejoong, de DBSK y de los grupos a los cuales cada uno pertenece, así como material R18. Si no están interesados en la pareja (YunJae) o en lo que se muestra aquí, por favor abandonar el blog.



Always Keep The Faith ~ Hope To The End

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Fanfic: Mi Hermoso Samurai [Capítulo 2]


Título: Mi Hermoso Samurai
Autor (a): Sedonia Guillone
Tipo: Adaptación
Genero: Épico-Realidad, Romance, Gore (mínimo)
Parejas: YunJae, YooSu
Rating: +17
Extensión: Serial, 15 capítulos
Estado: En Progreso
Adaptacion: Faty1895

Nota:
*Se han tenido que realizar algunos cambios a la historia original para poderla adaptar al YunJae.
*Al ser una historia relatada en Japón, los nombres de los personajes de esa nacionalidad serán pronunciados en japonés: Yoochun=/Yuchun/ (ユチョン), Yunho=/Yunjo/ (ユンホ), Junsu=/Junsu/ (ジュンス), Changmin=/Changmin/ (チャンミン )

Recomendación:
*Leer los pies de página para entender mejor el significado de algunos términos japoneses.

*~Resumen~*

Sexualmente reprimido y atado al deber, el detective Jung Yunho se encuentra abocado la captura de un asesino serial que desde hace seis meses asola Tokio. Sin pistas, la ayuda de un psíquico norteamericano parece ser la única esperanza para su captura. Aún contra su voluntad, Yunnie deberá aceptarlo en el caso y en su hogar.
Una sola mirada y Jaejoong descubre lo que Yunnie significará en su vida.
Una sola mirada y Yunnie descubre que nada lo ha preparado para la intensa atracción que el suave coreano despierta en él.
Para Kim Jaejoong la atracción es mutua y cada vez que él y Yunnie se encuentran saltan chispas de pasión. Cómo explicar que no puede ser tocado porque sus habilidades psíquicas se sobrecargan con emociones ajenas, cómo explicar que su toque, sin embargo es diferente.
Cada uno de ellos viene de un largo autoaislamiento y por razones muy diferentes. Sin embargo, mientras Yunnie y Jaejoong más se acercan al asesino, más aprenden sobre si mismos, y sobre fuerzas que van más allá del reino de los hombres. ¿Fantasmas? ¿Posesiones diabólicas?
En un intento por salvar sus vidas, solo los cuerpos entrelazados y desnudos de Yunnie y Jaejoong serán capaces de detener los crímenes que un samurai enloquecido de celos y amor viene cometiendo desde tiempos inmemoriales.
El amor parece ser la única barrera contra fuerzas inexplicables. ¿Pero será suficientemente fuerte entre personas tan diferentes?


[Capítulo 2]




El avión comenzó el descenso en el Aeropuerto Narita de Tokio. Jaejoong enderezó su asiento y vació los restos de su taza de café, su estomago oprimiéndose con anticipación.
En poco tiempo conocería al guapo detective en persona. Jaejoong no había anticipado tanta ansiedad acerca del encuentro. Estaba agradecido de haber tenido algo de descanso. Con la ayuda de somníferos en forma de píldoras blancas, había sido capaz de bloquear las vibraciones psíquicas a su alrededor y descansar lo suficiente durante el vuelo. Un veterano en investigaciones sobre asesinatos en ese punto, sabía cómo obtener el descanso que necesitaba y sabía que esperar al aterrizar. No había tiempo que perder. Sin duda, el primer lugar a donde el detective le llevaría dejando el aeropuerto era la escena del crimen más reciente.

Cuando el avión aterrizó, Jaejoong colocó su maleta de piel ligera frente a él y esperó pacientemente el momento en el que los pasajeros pudieran bajar. Su anticipación le conminó al bajar del jet, recogiendo su equipaje y moviéndose entre las demás maletas. Sabía que a pesar de la gravedad de su razón para volar a Tokio al momento de la noticia, la mayor parte de su nerviosismo era de una naturaleza más... bueno... de naturaleza más personal. Desde que vio al detective por televisión, la imagen del atractivo y delgado hombre le había hechizado.

Tan pronto como el agente de aduana le selló el pasaporte y lo dejó ir a la sala general del aeropuerto, Jaejoong reconoció a los dos detectives que vio en el reportaje. Ambos, vestidos con trajes en tonos negro y blanco, camisas sin corbatas, parados a un lado esperando, revisando las líneas de llegada de la aduana. El hombre más joven tenía un cartel con el nombre de Jaejoong en él. No lo necesitaban, Jaejoong sabía exactamente quienes eran.

Mientras se acercaba el latido de su corazón se aceleró. El detective más viejo, unos centímetros  más bajo que su compañero, resultaba más asombroso en persona. De cerca, Jaejoong pudo ver detalles acerca de él que la cámara no había mostrado. El matiz oscuro y dorado de su piel, la suavidad de sus labios. La quijada angular y la barbilla le daban un aire aristocrático, aún cuando la barba bien afeitada estuviera sombreada debido al rasurador. El marco de cabello oscuro lucia pecaminosamente lujoso y Jaejoong esperaba que el hombre nunca se lo cortara, al menos no mientras Jaejoong estuviera por ahí.
Jaejoong obligó a su mirada a no quedarse fija en los ojos almendrados bajo las espesas pestañas del hombre. Las ojeras de cansancio bajo los ojos de éste y el leve dejo de descuido de sus ropas no engañaron a Jaejoong. Casi estaba seguro que cuando el detective estaba tranquilo, probablemente era más que radiante, aunque no daba la impresión de ser alguien que se relajara muy a menudo en lo absoluto.
Jaejoong se detuvo frente a los dos hombres, temeroso de que a último momento su capacidad de habla le fallara. Hacía mucho que no se sentía de esa manera, desde que se enamoró por primera vez en la escuela secundaria del dios de natación, Ha Ryu.

—Soy Kim Jaejoong. —Se preparó para su acostumbrada explicación del porqué no podía saludar con la mano.

El guapo detective se aclaró la garganta.

—Soy el inspector Jung y este es mi compañero el inspector Shim. —Volteó hacia su compañero y tradujo la presentación.

Así que Jung era quién había hecho a su corazón desbocarse. Además hablaba perfecto coreano.

El inspector Jung extendió su mano.

El corazón de Jaejoong saltó. ¿Cómo iba a explicarle, él porque no podía estrechar sus manos sin parecer un engendro? Su trabajo aquí ya era de por sí extraño y ya sentía el escepticismo del inspector Jung. ¿Qué debía decir? «Lo siento. No puedo tocarte porque el menor contacto con otro ser humano me abre paso a sus más profundos secretos y pecados». Las palabras se congelaron en los labios de Jaejoong. La mano del inspector Jung lucia grande y fuerte, las uñas pulcramente cortadas y cuidadas.

Antes de que la mente de Jaejoong pudiera poner objeción, bajó su maleta y aceptó la mano extendida que tenía frente a sí. Se preparó para las reverberaciones psíquicas del primer contacto humano desde hacía cerca de un año.

La mano del inspector Jung envolvió la suya, apretando con la debida presión, como si instintivamente entendiera.

Jaejoong contuvo la respiración, su mirada momentáneamente capturada por la unión de sus manos. Por un momento... nada. Sin embargo, tan pronto recordó como respirar, ondas de calor viajaron bajo su pecho. La profundidad de la mente del inspector Jung no emitió gritos, lloros, ni sucios secretos que no deberían saberse. Solo dolor. Añoranza. Un niño llorando por un amor perdido, el dolor se centraba en un lugar que Jaejoong sintió, Jung no era consciente de ello.

La respiración de Jaejoong se le atoró en la garganta. Dejó ir la mano de Jung. Un destello de algo pasó por la mirada oscura del hombre. Por un instante pareció confuso, entonces visiblemente se recompuso, sus hombros se cuadraron.

Quitando la atención del inspector Jung, Jaejoong volteó hacia el otro hombre. Con el inspector Shim, Jaejoong decidió usar el saludo que había visto en películas japonesas, se inclinó. Para su alivio, el hombre sonrió y regresó el gesto.

—¿Todo bien durante el vuelo? —el inspector Jung mostraba una expresión educada, pero Jaejoong sintió la tensión detrás de ella.

—Así fue, gracias.

El atractivo detective tomó la maleta de Jaejoong y dio un paso.

—Esperamos que haya podido descansar lo suficiente como para poder comenzar inmediatamente.

Jaejoong acomodó su bolsa de viaje en su hombro. Asintió, siguiendo el paso entre los dos detectives.

—Si, esperaba que fuéramos directos a la escena del crimen de la última vez —dijo. —Es mejor intentar captar las vibraciones de los ocupantes más recientes del cuarto.

Yunnie asintió. La cálida sensación del saludo psíquico aún se sentía sobre su piel. Dirigió un vistazo rápido al hombre que caminaba a su lado.

Kim Jaejoong era bajo de estatura para ser un gaijin1. Vestido con ropas simples, camisa de botones, abierta en la garganta, una chaqueta y pantalones de mezclilla, parecía más un instructor de tenis o algún tipo de atleta que psíquico. No es que Yunnie supiera exactamente como debía lucir un psíquico. Bueno, quizás esperaba una persona tipo gitana, con un pañuelo atado a la cabeza y pendientes de oro en los lóbulos. No un dios dorado con ojos de color gris como el del cielo de Europa.


A Yunnie le recordó mucho a su primer amante, cuando iba a la escuela en Busan. Esos cuatro años fueron el intento de sus padres por dejar a su hijo a sus anchas antes de regresar a sus respetables raíces samuráis y vivir bajo el código de bushido en su forma moderna de conciencia nacional. Yunnie había tenido su oportunidad para shudo, una relación que tuvo un inicio, duración y final proscrito. Yunnie se había preocupado realmente por Heechul, pero había sido incapaz de rebelarse y oponerse a la presión familiar al regresar a Japón.

Estableció su carrera en la fuerza policial, aplazando la siguiente fase de su vida, matrimonio e hijos lo más que pudiera. Tenía amantes por breves periodos de tiempo, pero ninguno que realmente fuera muy cercano. Ahora, para su propio desagrado, se abandonaba a su familia otra vez. Yunnie sabía que Keiko no quería casarse tampoco. Era una mujer independiente y moderna, quien había estado enamorada de su amigo mutuo, Kang In, casi la mitad de su vida, pero el cumplimiento de su “deber” silenciaría a sus padres, así que el matrimonio forzado se mantuvo.

Era atemorizante el que en un breve instante, en el cual estrechas la mano de alguien, causara el arrepentirse de estar comprometido.

Regresando su atención a la discusión que tenía a mano, miró a Kim Jaejoong.

—¿Podría explicar vibraciones? — preguntó.

—Es difícil de explicar pero, cuando estoy en una escena del crimen, o donde sea de ese tipo, de alguna manera capto las energías de la gente que ha estado en ese espacio, sus pensamientos, su estado emocional, etc. Algunas veces tengo visiones. Rostros o hechos. Cosas así.

Yunnie asintió. Trasladó la mirada de Kim Jaejoong a Changmin y tradujo lo dicho, esperando alguna reacción. Pero su compañero permaneció con su expresión cortes mientras escuchaba, moviendo la cabeza como si Yunnie estuviera explicando algo irrelevante. Yunnie se preguntó si el hombre creía entonces en lo que estaban haciendo, si así era, permanecía impasible al tema desde que el superintendente había traído a Kim Jaejoong para introducirlo al caso.

—Parece escéptico Inspector.

La mirada de Yunnie reaccionó a la voz de Jaejoong.

Sus labios se curvaron en una pequeña sonrisa.

—No lo culpo, —dijo con tono divertido en su voz. Yunnie encontró que le gustaba el gentil sonido de tenor en la voz del hombre. —Fui Sargento Mayor en el Ejército de Corea del Sur, y no podría juzgar a nadie por escupirle a la cara, a alguien que sé auto proclamara gurú en estos temas. —Su sonrisa desapareció y miró directamente a Yunnie sin perder el paso. —Fui obligado a creer cuando ya no pude tomar un libro en una librería de libros usados sin que todas las emociones y estados mentales de la gente que lo había leído antes que yo vinieran a mí. —Su voz contenía un dejo de tristeza.

Yunnie se sintió suficientemente culpable, aun cuando sabía que no era la intención de Kim Jaejoong.

—Lo siento —murmuró.

—No hay problema. Nuestra principal preocupación no es si la PES2 es real o no. Se trata de que capturemos a este asesino antes de que haya más víctimas.

Los ojos grises de Kim lo miraron con cálida sinceridad. Aún si la habilidad del hombre era real o no, Yunnie pudo ver que Kim realmente creía en sí mismo. Diablos, quizás ni siquiera importara si era real, siempre y cuando el poder de su creencia los llevara al asesino...

—Tiene razón Sr.Kim.

—Jaejoong, por favor. Sr. Kim me hace sentir que mi primer nombre debería ser Hyun Joong y no he hecho comentario alguno de tal favor artístico—sonrió.

Un fino calor recorrió el cuerpo de Yunnie. Encontró esbozando una sonrisa a sus propios labios. Maldición, la primera muestra de ligereza que había experimentado en... bueno bastante tiempo. Una vocecilla en su interior le dijo que ese hombre ya le gustaba. Y no solo gustarle, se sentía atraído por él. Lo que era más, sintió que esa atracción por Kim Jaejoong era posiblemente mutua. Aunque no era psíquico, el calor de la atracción le era familiar, los impulsos microscópicos que pasaban invisiblemente a través de dos personas.

—Jaejoong, — corrigió—, si eres capaz de proveer pistas, el más mínimo dato de posibles motivos, estaré más que agradecido.

—Haré lo mejor que pueda Inspector.

—Gracias —.Yunnie guió a Kim Jaejoong y a Changmina través de las puertas acristaladas del aeropuerto hacia el estacionamiento. Changmin fue por el auto, dejando a solas a Yunnie con el huésped. Si su amigo se había dado cuenta de lo que estaba pasando entre él y Kim Jaejoong, no dio muestras de ello. Yunnie suspiró. Probablemente sí. Changmin no parecía un hombre muy agudo a primera vista, pero realmente no perdía nada. Su reserva se debía más que nada a que era un caballero, un hombre de honor que jamás diría nada que estuviera pensando a Yunnie, a sabiendas de que eso le causaría vergüenza.

Yunnie lanzó una mirada al Sr.Kim. A plena luz del día el cabello del coreano lucía como el oro. Estaba muy corto a los lados, un poco más largo por encima, los sedosos mechones danzaban en diferentes tonos dorados, como un campo de trigo que madura al sol.

—Dígame algo Inspector.

La voz de Kim Jaejoong lo sacó de su furtivo placer.

—¿Sí?

—¿Todos en Japón hablan coreano tan bien como usted?

Yunnie negó.

—No, ni más ni menos. Como debió observar, mi compañero no habla nada de coreano. Yo fui a la Universidad, a Corea.

Las cejas de Jaejoong se levantaron. Yunnie ya había notado el arco delicado y el suave color dorado.

—¿De verdad? ¿Dónde?

—La universidad de Busan. Dongseo.

—Buena escuela, ¿qué estudió?

—Empresariales y Filosofía. La preparación adecuada para la fuerza policíaca.
Jaejoong sonrió.

—Puedo entender eso. Justo como el viaje que me obligaron a hacer al Golfo pérsico para prepararme a usar la PES en solución de crímenes, ¿no?

Yunnie sonrió de nuevo, la segunda vez en menos de cinco minutos. Tendría que ver si Kim Jaejoong podía ayudar a encontrar al Asesino Ronin, pero una cosa estaba clara, el hombre tenía el don de la empatía. Changmin también, pero a diferencia de este, Kim Jaejoong era efusivo e hilarante. Changmin era reservado. Con Kim Jaejoong, Yunnie tenía la sensación de que no tendría que escarbar más adentro para saber qué sentía en determinado momento.

Changmin abrió el maletero. Yunnie puso la maleta de Jaejoong en la cajuela y lo condujo al asiento trasero, después se dirigió a su propio lugar en el asiento del copiloto. Changmin se adentró suavemente al tráfico del aeropuerto, yendo a través de las señales de salida que les indicaban el regreso al área de Ryogoku, a la escena del crimen más reciente. Yunnie había estado en el cuarto de hotel antes, justo unos minutos antes de partir al aeropuerto, y su búsqueda a la luz del día no había dado resultado. Oraba que esta vez, con la ayuda del psíquico, al menos obtuvieran una pista.

Yunnie miró por la ventana, sus manos buscando un cigarrillo, o mejor aún, otra vez estrechar la mano de guapo hombre sentado detrás. No, mejor solo fumar un cigarrillo que pensar en esas cosas. ¿O no? Por primera vez desde que regresó a Japón la añoranza que suprimió por tanto tiempo realmente lo oprimió.


Suspiró y se reclinó en su asiento, sacando la cajetilla de cigarros. Antes que nada, tenían que intentar atrapar al asesino, antes de que se perdieran más vidas humanas.
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1 Extranjero.

2 Percepción Extra Sensorial.


4 comentarios:

  1. La atracción entre Yunho y Jae es extrasensorial. Changmin tan serio. Interesante, a seguir leyendo. Gracias.

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  2. ya esta funcionando la atracion entre jae y yun y todo un caballero changmin y jae vio todo lo que siente yunho todo su dolor gracias por el capitulos muy bueno

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  3. ya están atraídos los dos el uno por el otro.
    Jae ya está medio enamorado y Yunho se siente atraído como una polilla a la luz
    quiero saber quién es el asesino ,voy al otro capítulo.

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  4. Como siempre apenas se ven la atraccion nace :) esos dos no pueden con sus instintos jajaaja.... aunque de seguro le esperan dificultades solo deben permanecer juntos :)

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