Autor (a): Sedonia Guillone
Tipo: Adaptación
Genero: Épico-Realidad, Romance, Gore (mínimo)
Parejas: YunJae, YooSu
Rating: +17
Extensión: Serial, 15 capítulos
Estado: En Progreso
Adaptacion: Faty1895
Nota:
*Se han tenido que realizar algunos cambios a la historia original para poderla adaptar al YunJae.
*Al ser una historia relatada en Japón, los nombres de los personajes de esa nacionalidad serán pronunciados en japonés: Yoochun=/Yuchun/ (ユチョン), Yunho=/Yunjo/ (ユンホ), Junsu=/Junsu/ (ジュンス), Changmin=/Changmin/ (チャンミン )
Recomendación:
*Leer los pies de página para entender mejor el significado de algunos términos japoneses.
*~Resumen~*
Sexualmente reprimido y atado al deber, el detective Jung Yunho
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se encuentra abocado la captura de un asesino serial que desde hace seis
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meses asola Tokio. Sin pistas, la ayuda de un psíquico Coreano
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parece ser la única esperanza para su captura. Aún contra su voluntad,
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Yunnie deberá aceptarlo en el caso y en su hogar.
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Una sola mirada y Jaejoong descubre lo que Yunnie significará en su vida.
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Una sola mirada y Yunnie descubre que nada lo ha preparado para la
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intensa atracción que el suave coreano despierta en él.
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Para Kim Jaejoong la atracción es mutua y cada vez que él y Yunnie se
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encuentran saltan chispas de pasión. Cómo explicar que no puede ser
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tocado porque sus habilidades psíquicas se sobrecargan con emociones
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ajenas, cómo explicar que su toque, sin embargo es diferente.
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Cada uno de ellos viene de un largo autoaislamiento y por razones
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muy diferentes. Sin embargo, mientras Yunnie y Jaejoong más se acercan al
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asesino, más aprenden sobre si mismos, y sobre fuerzas que van más allá
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del reino de los hombres. ¿Fantasmas? ¿Posesiones diabólicas?
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En un intento por salvar sus vidas, solo los cuerpos entrelazados y
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desnudos de Yunnie y Jaejoong serán capaces de detener los crímenes que un
|
samurai enloquecido de celos y amor viene cometiendo desde tiempos
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inmemoriales.
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El amor parece ser la única barrera contra fuerzas inexplicables.
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¿Pero será suficientemente fuerte entre personas tan diferentes?
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Capítulo 15
Jaejoong aclaró su garganta. Su corazón comenzó a latir más
rápido. Había afrontado antes la clase de peligro que pone en riesgo la vida y
lo había detestado. No estaba demasiado impresionado por ello ahora. La
excitación que había surgido en él desde que Yunnie se había sentado sobre la
cama con él se apagaba. Nunca había sido una de esas personas para quienes el
peligro es un afrodisíaco.
La pregunta tácita sobre su relación quedó suspendida en el aire. Jaejoong
la sintió. Mierda, también podía tratar con eso.
—Si Naomasa sabe que nuestra relación está mal, va a venir tras nosotros.
Él me lo dio a entender hoy en el apartamento de Keiko —miró a Yunnie, al
interior de los hermosos y oscuros ojos del otro hombre, intentando leer la
respuesta en ellos. No pudo ver nada; no sintió nada de Yunnie como respuesta.
Su corazón dio un golpe contra su pecho. Una de dos, o Yunnie era
un actor demasiado bueno tal como el hombre por el que le había sido puesto su
nombre, o… su intuición fallaba con él. Eso sucedía a veces con la gente a la
que se estaba profundamente atado. A veces era insoportable ver el corazón de
alguien que significaba todo para uno.
Jaejoong miró hacia abajo como si examinase los matices de costura
del cobertor azul oscuro. Yunnie tenía razón, desde luego. Pero eso también
significaba que en su corazón, Yunnie sentía que no podían estar juntos a pesar
del hecho de que había admitido estar enamorado. El asesino sabía lo que había
en los corazones de sus víctimas. Si iban a atrapar al asesino, Yunnie tendría
que mantener a Jaejoong fuera de su corazón. No había medias tintas.
—Lo sé. —Tras el silencio de Yunnie, Jaejoong levantó su mirada, encontrándose
con una expresión todavía inescrutable en los ojos de Yunnie.
—Mi única pregunta es ¿Cómo? Lo olvidé totalmente. No hay ninguna
espada y ningún modo de conseguir una.
—Hay una espada, Jaejoong. — Yunnie se levantó de la cama y fue a
su cómoda. Se arrodilló, abrió un cajón, y buscó entre los montones de ropa.
Metiendo la mano profundamente en el cajón, sacó algo envuelto en lo que
parecía ser una sábana. Se irguió y puso el bulto sobre la cama, frente a Jaejoong.
—Otro regalo de mi tío, hace años. Ha estado en nuestra familia por más de cien
años. El gobierno la había confiscado después de la guerra, con todo lo demás,
pero se la devolvió a mi tío como un regalo por su servicio al Japón. —Mientras
hablaba, desenrolló la sábana, revelando una magnífica wakizashi de samurai en
su vaina. La empuñadura estaba cubierta con un tejido intrincado de cuero y la
vaina estaba enjoyada con jade y marfil.
El arma era una de las piezas más increíbles de arte que Jaejoong
había visto alguna vez; atemorizante en su magnificencia.
—Wow, —respiró, mirando como Yunnie lentamente deslizaba la espada
fuera de su vaina. La hoja destelló a la luz, mostrando la cuidadosa
meticulosidad con que el arma había sido forjada hacía más que de un siglo.
Un temblor atravesó el cuerpo de Jaejoong cuando una imagen
espantosa de él y Yunnie, sus cuerpos desnudos atravesados y unidos por esta
espada, se elevó en su mente.
Yunnie envainó la espada otra vez.
—Dejaré esto en otro cuarto —dijo suavemente.
— Yunnie. — Jaejoong lo detuvo con una mano en su brazo—. ¿Esto
quiere decir… nosotros… tú y yo… nosotros no vamos a estar juntos?
Yunnie asintió. Suspiró e introdujo una mano a través de su pelo.
Con la otra mano sostuvo la espada.
—Lo siento, Jaejoong. No veo cómo podríamos. Sí, siento lo mismo por
ti que tú por mí, pero…
—¿Pero qué?
Otro suspiro.
—Como te dije antes de volver del apartamento de Keiko, los lazos
de familia a veces nos controlan más profundamente que los del corazón.
Jaejoong contuvo las lágrimas. Maldición. La única vez en que
deseaba que su capacidad empática funcionara y le fallaba.
Sin otra palabra, Yunnie se levantó y entró en otro cuarto. Cuando
volvió ya no sostenía la espada.
—Coloqué la espada afuera de la puerta de mi tío. Cuando está
poseído no sabe lo que hace.
—Ciertamente él es consciente acerca del método con que los
asesinatos han sido realizados.
—Lo es. Lo pedí por última vez que lo reconsiderara. Él tiene la
certeza de que seremos capaces de impedirle que… ya sabes. —Con su mirada fija
descansando sobre Jaejoong, desabrochó su pistolera, poniéndola sobre la
cómoda.
Los ojos de Jaejoong siguieron el arma donde él la colocó.
—Me niego a dispararle a mi tío —murmuró Yunnie, como si hubiera
leído la mente de Jaejoong.
La voz de Yunnie arrastró la mirada de Jaejoong de vuelta a su
amante. Mejor así.
—¡Hey! —dijo suavemente, su cuerpo entibiándose otra vez cuando Yunnie
comenzó a desabotonar su camisa. —Se supone que yo soy el que lee las mentes
aquí.
Yunnie no contestó. Sus ojos no pudieron mantener una expresión
neutra. Algo más oscuro ardió a fuego lento dentro de ellos. Sus labios plenos
se separaron ligeramente.
El corazón de Jaejoong se aceleró despiadadamente, toda su
atención puesta en Yunnie, mientras su amante se desnudaba. Yunnie se quitó la
camisa, lanzándola sobre una silla cercana. Los músculos bajo su piel tensa, de
tono almendrado, se flexionaron y crujieron mientras se movía. La mirada fija
de Jaejoong se deslizó sobre sus pectorales encabezados por pezones color
marrón oscuro. Yunnie era el hombre más hermoso que había visto nunca.
Yunnie fue al cajón de la mesita de noche y sacó una pequeña
botella de aceite, luego se aproximó y se sentó frente a él, esos oscuros ojos
ardían de deseo. Extendió la mano y desabotonó el resto de la camisa, lenta y
deliberadamente, quitándola de los hombros de Jaejoong. El roce caliente de las
manos de Yunnie hacia abajo por el pecho de Jaejoong y otra vez por sus hombros
hacía que deliciosos temblores de calor lo recorrieran, apartando todo lo
demás. Qué no daría para que no hubiese nada más en el mundo aparte de él y Yunnie
haciendo el amor.
Lamentablemente, sabía que eso no podía ser. Porque incluso
mientras Yunnie levantaba una de sus muñecas y desabotonaba el puño de su
camisa, Jaejoong sabía que lo que debían estar haciendo ahora no era sólo amar
y desear.
Era el momento de detener a un asesino.
Mmm. Era tan difícil de recordar alguna otra cosa. En el momento
en que los labios de Yunnie tocaron los suyos, el cuerpo de Jaejoong se
derritió, la tibia presión de la suavidad, la intrusión húmeda de su lengua.
Yunnie le quitó a Jaejoong la camisa completamente, dejándola a un
lado. En el momento en que Jaejoong estuvo libre puso sus brazos alrededor de Yunnie,
acercando a Yunnie, moldeando su boca sobre la de su amante. No sabía si era
porque estaba enamorado, pero nunca había probado a alguien tan delicioso como
este hombre, el sabor natural de Yunnie era suave e íntimo sobre su lengua.
Deslizó una mano por su lisa y musculosa espalda, enredando sus
dedos en ese pelo increíble. Cada terminación nerviosa de su cuerpo chisporroteaba.
Con los ojos cerrados, sucumbió a la neblina febril de amor que el hombre lo
hacía sentir. Su otra mano apretó el brazo de Yunnie, su pulgar rozando hacia
adelante y atrás por encima del flexible bíceps.
Los dedos de Yunnie dejaron el pantalón de Jaejoong abierto. Jaejoong sintió los pequeños tirones y empujones de su cinturón y se sentó más derecho,
permitiéndole más espacio a las manos de Yunnie. Yunnie devolvía sus besos con
igual fervor, succionando la lengua de Jaejoong, murmurando y suspirando en sus
bocas unidas con tal abandono que Jaejoong apenas podía creer que había un
asesino que los seguía.
Jaejoong estaba lejos de sentir la oscura y susurrante presencia
que le decía que el asesino estaba cerca.
Yunnie dejó el beso y cuidadosamente empujó a Jaejoong sobre su
espalda. Mirándolo hacia abajo con esa mirada encantadoramente oscura, Yunnie
le quitó a Jaejoong el pantalón completamente, dejándolo caer al piso. La
dorada piel de Yunnie estaba enrojecida y sus labios hinchados por sus besos.
El brillo posesivo de lujuria en sus rasgos esculpidos que Jaejoong había visto
antes estaba ahora allí.
Yunnie se levantó de la cama y se quitó su pantalón. Salió de ellos
dando un paso y con otro rápido y ágil movimiento estuvo encima de Jaejoong, la
longitud de su desnudez apretando a Jaejoong. Cayó hacia adelante abruptamente,
tomando la boca de Jaejoong en otro beso ferviente, luego afirmando sus manos
sobre el colchón para elevarse, frotando su verga contra su amante.
Jaejoong gimió, mirando a Yunnie. Rápidamente perdía la batalla
por la concentración, por lograr mantener la vigilia sobre un asesino. Sus
manos rodearon las delgadas caderas de Yunnie, siguiendo el movimiento de Yunnie.
Sólo eso fue casi suficiente para hacerlo llegar al orgasmo. Abrió las piernas,
moviendo sus manos con la curva de sus rodillas.
Yunnie tomó un profundo aliento y humedeció sus dedos. Extendiendo
la mano hacia abajo, frotó los húmedos vellos sobre la apertura de Jaejoong. El
mero toque envió chispas de calor hacia las bolas de Jaejoong. Agarró la
espalda de Yunnie.
—Estoy seguro, Jaejoong —susurró Yunnie entre pesadas
respiraciones.
—Entonces yo también. Confío en ti.
Yunnie empujó un dedo dentro de él, introduciéndolo cuidadosamente
a más profundidad. Las yemas de los dedos de Jaejoong presionaron los músculos
de la espalda de Yunnie, abrazando el placer intenso que lo invadía. Yunnie
empujó un segundo dedo, moviéndolos, abriendo a Jaejoong. Preparándolo para él.
Jaejoong movió sus caderas contra el ritmo de los dedos de Yunnie. Necesitaba
tener a Yunnie dentro de él, por lo que tomó la botella de aceite, vertiendo un
poco en su palma y extendiéndola hacia abajo, frotó la erección de Yunnie, y lo
mezcló con la gota de semen que ya había rezumado.
—Ahora, Yunnie, por favor.
Yunnie gimió y lo besó. Al momento siguiente empujó la cabeza de
su verga en Jaejoong.
Jaejoong empujó contra Yunnie, agarrando sus nalgas y atrayéndolo.
Un satisfactorio y duro empuje unió sus cuerpos. Un sonido bajo como un gruñido
estalló profundamente desde la garganta de Yunnie y éste tomó la boca de Jaejoong
desordenadamente mientras comenzaba a moverse, ese primitivo salvajismo
atrapándolo tal como la noche anterior.
Yunnie metió su mano entre ellos y acarició la verga de Jaejoong,
alternando la caricia de su mano con un empuje profundo. En cuestión de
momentos, Jaejoong sintió la presión construyéndose tan profundamente dentro de
él que no podía contenerla. Otro empuje tocando ese dulce punto y el mundo
estalló. Sus ojos se cerraron, su cuerpo se apretó.
Yunnie redujo la velocidad de sus movimientos, mirando el rostro
de Jaejoong tras sus pesados párpados. La respiración de Yunnie salía
bruscamente y sus ojos oscuros ardían a fuego lento de pura necesidad.
La mirada tocó a Jaejoong en un lugar tan profundo dentro de él
que hasta entonces nunca supo que existía. Jaejoong apretó el anillo de
músculos alrededor del pene de Yunnie y corcoveó hacia él. Yunnie se retiró
lentamente hasta que sólo la cabeza de su pene quedó dentro de Jaejoong y luego
se hundió en otra vez, uniéndolos profundamente. Jaejoong apretó sus músculos
inferiores otra vez y Yunnie gimió y echó su cabeza hacia atrás. Un último
empuje profundo, y se vació dentro de su amante.
Jaejoong puso sus brazos alrededor de Yunnie y lo atrajo hacia él
para que descansara. Presionó sus labios en el cuello húmedo de Yunnie, tocando
con su lengua la piel salada y suave. Dios, no quería vivir sin este hombre.
Aun cuando esa era exactamente la misma cosa que temía hacer. Con sus manos
firmemente extendidas sobre la espalda de Yunnie, sostuvo a su amante, sus ojos
cerrados, las yemas de sus dedos memorizando la sensación de la piel de Yunnie,
así como cada matiz de músculos y huesos.
Así estaban cuando sucedió. La energía. La oscuridad resbaló en el
cuarto como un susurro. Jaejoong se tensó y abrió sus ojos. Se estaba
acercando.
Yunnie debió haber registrado el cambio. Levantó su rostro y miró
a Jaejoong con la pregunta en los ojos.
Jaejoong le hizo un pequeño gesto de asentimiento. Estaba aquí.
Alzaron la vista.
Musashi estaba encima de ellos, la espada de Yunnie elevada con
ambas manos.
—¡No! —gritó Jaejoong, la adrenalina disparándose por su cuerpo.
Agarró a Yunnie y rodó, evitando la hoja que descendía por milímetros. El eje
de acero cortó el colchón y se enterró hasta la empuñadura.
Yunnie saltó encima de Jaejoong y se lanzó hacia su tío. Una
fuerza de hierro habitaba en el cuerpo del anciano. Naomasa. Yunnie lo lanzó al
piso y lo sujetó.
Jaejoong se lanzó hacia delante y agarró las piernas de Musashi.
Él se retorció y luchó con la fuerza de varios hombres y le tomó toda la fuerza
a Jaejoong poder sostener sus tobillos. La energía del asesino agotaba los
brazos de Jaejoong, casi haciéndolo romper su asimiento, pero el miedo de Jaejoong
por la seguridad de Yunnie lo llevó a colgarse con toda su fuerza.
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Yunnie mantuvo a su tío inmovilizado. Su tío luchaba con una
fuerza poco natural. La fuerza de un hombre poseído por el espíritu de un
guerrero. Obligó a su mente a recordar que el espíritu estaba dentro de su tío.
De otra manera, su tío no podría haberle hecho esto y él no podría haberlo
inmovilizado por medio del poder.
—¡ Jaejoong, las semillas!
Vio a Jaejoong extender su mano libre y agarrar la bolsa de las
semillas de sojas que Musashi les había dicho que dispersaran.
Las tomó y lanzó los puñados de semillas por todas partes,
alrededor de ellos. Su tío luchó y soltó un gemido parecido al un animal,
llevado por una intensa frustración.
—¡Maldito seas! ¡Naomasa! —Su tío hizo un movimiento y llevó el
brazo de Yunnie contra su garganta—. ¡Naomasa! ¡Detenlos! ¡Ellos me han
atrapado aquí!
Yunnie miró a Jaejoong.
—¿Qué está diciendo? ¡Él es Naomasa!
—¡No lo soy!
— Jaejoong, ¿Es Naomasa?
Jaejoong miró a Musashi, ensanchando sus ojos grises.
—Mi dios, no lo es.
—¿Quién es entonces?
Jaejoong sacudió su cabeza.
—No lo sé. —De repente el cuerpo de Jaejoong se estremeció y la
expresión en sus ojos se volvió feroz.
—Yo soy Naomasa, —dijo en japonés a Yunnie.
—Tú eres el asesino —dijo Yunnie.
Naomasa inclinó la cabeza de Jaejoong.
—De Junsu y Yuchun, sí. No de los demás. No. Es él. Tokugawa
Shingen. Un monje del Templo Chomei-ji. Él robó mis espadas y las enterró.
Entonces siempre podré tener algo de ti.
Yunnie recordó del diario de Naomasa el nombre del templo cercano.
Ahora era un destino para turistas.
—Él mató a todas esas personas y me obligó a mirar —continuó
Naomasa—. Fue el castigo por mi crimen. Siempre he sufrido por lo que le hice a
Yuchun. Lo amaba.
Yunnie miraba fijamente a Jaejoong. Era como si Jaejoong no
estuviera allí. Jaejoong nunca había detectado la segunda presencia.
Los labios de Jaejoong temblaron, mostrando la profunda pena del
samurai, era una persona arrepentida.
Musashi luchaba, pero ambos hombres mantuvieron el resguardo sobre
su cuerpo.
—Naomasa, yo te amaba y ¡tú te suicidaste! Me hiciste sufrir. De
modo que yo te he hecho sufrir. Estos dos se acercaban a mí, intentando
detenerme. ¡Deben morir!
El corazón de Yunnie golpeó su pecho. Mierda. Habían hecho todo
mal, aún cuando de todas maneras les había conducido al asesino. Buscó
desesperadamente en su mente un modo de conseguir que ambos espíritus se fueran
de estos cuerpos para que nunca volvieran a asesinar a otro ser humano, miró a Jaejoong.
—Naomasa, quédate con él ahora.
Jaejoong le miró fijamente con los ojos de otro del otro hombre
dentro de él.
—Si amas a Yuchun, haz esto… por él. Recuperarás tu honor —lanzaba
palabras al aire, esperando que ambos espíritus escucharan. Antes de que
perdiera su propia mente.
Pero su tío se retorció y luchó otra vez.
—Nunca. ¿Y tenerlo traicionándome otra vez? Eres mío, Naomasa, y
sufrirás por toda la eternidad por lo que me hiciste.
—¡No! —dijo Naomasa a través de Jaejoong —. Pagaré la deuda por mi
crimen y seguiré adelante. Los asesinatos que cometí ataron las almas de Yuchun
y Junsu. Ellos, también vagan, incapaces de alcanzar la luz. — Jaejoong liberó
su asimiento sobre Musashi y lanzó más semillas sobre el hombre, extrayendo
otro gemido estrangulado.
Antes de que Yunnie pudiera preguntar lo que Jaejoong hacía, vio a
Jaejoong extender la mano hacia los palillos de cedro y el encendedor. Jaejoong
acercó la llama hacia el cedro, observando la madera encenderse. Mientras se
quemaba, dejó a un lado el encendedor, tomó otro palillo, y lo encendió. Cerró
sus ojos y comenzó a cantar en tono bajo, suave, agitando los palillos que
ardían cerca de Musashi.
—¡No, Naomasa! —El espíritu en el cuerpo de su tío lloró y gimió.
Jaejoong siguió cantando, sus ojos húmedos y a lo lejos, la
vibración del cántico que Musashi les había enseñado llenó el dormitorio con el
olor picante del cedro ardiendo. El espíritu de Naomasa siguió cantando a
través de Jaejoong, agitando los palillos de cedro en un ritmo hacia adelante y
hacia atrás.
El cuerpo de Musashi se agitó en los brazos de Yunnie. Un sonido
gorjeante retumbó en su garganta y sus ojos brillaron con una luz sobrenatural.
Él gimió, el sonido aumentó de volumen, vibrando a través de todo su cuerpo.
El cántico de Jaejoong creció más y más fuerte y agitó los palillosardientes
en un arco alrededor del cuerpo de Musashi. Un grito estalló en la garganta de
Musashi. Sus brazos flotaron y todo su cuerpo convulsionó tan violentamente que
Yunnie perdió su sujeción y Musashi cayó al piso, todavía retorciéndose.
Musashi gritó otra vez y una ráfaga de viento se precipitó fuera de su cuerpo,
desde una fuente imperceptible. Una nube negra de humo se cernió en el aire
mientras el sonido del grito se desvanecía. De pronto, el humo desapareció.
Jaejoong dejó de cantar. Puso los palos ardiendo en un tazón de
cerámica sobre el aparador y se quedó de pie silenciosamente, los ojos
cerrados.
—Lo siento. Me iré ahora. — Jaejoong tomó un profundo aliento y el
mismo tipo de ráfaga salió de él también, derrumbándolo al piso.
—¡Tío! — Yunnie se inclinó sobre Musashi, sus dedos fueron al
cuello del anciano. El pulso allí apenas se sentía. Un suspiro estrangulado
escapó de Musashi y quedó en silencio. El pulso se detuvo.
Nada.
—No — Yunnie respiraba desesperadamente. Bajó a su tío con cuidado
al piso y comenzó la resucitación cardiopulmonar. Sólo rezaba para que no le
hubiera sucedido lo mismo a Jaejoong.
Yunnie le hizo respiración boca a boca a su tío y luego bombeó su
pecho. En medio de los movimientos alzaba la vista hacia Jaejoong, aliviado de
ver que él se recuperaba sin ayuda.
Jaejoong alzó la vista, sus ojos nebulosos, su rostro sin color.
—¿Llamaste a la ambulancia?
—Lo haré. Por favor, ayúdale. — Yunnie fue al teléfono sobre su
mesita de noche y marcó, mirando el trabajo de Jaejoong sobre Musashi.
Jaejoong empujaba rítmicamente el pecho de Musashi, luego revisó la
respiración. Cuando el receptor de la ambulancia contestó a la llamada, Yunnie
dio la dirección aun cuando Jaejoong lo miraba y sacudía su cabeza tristemente.
Los paramédicos hicieron todo lo que podían, pero no lograron reanimar
al tío de Yunnie. La fuerza del espíritu saliendo de él había causado un paro
cardiaco.
Jaejoong estaba parado junto a Yunnie, ambos ahora vestidos,
mirando a los paramédicos sacando un rollo de sábanas que contenía el cuerpo de
Musashi. Ya habían ocultado la espada y habían cubierto el agujero en el
colchón. Yunnie había evitado incriminar a su tío.
Cuando hubieron cerrado la puerta detrás de ellos Yunnie se quedó
de pie, terriblemente tranquilo, mirando fijamente la puerta.
—Tengo que contarle a Changmin, —dijo suavemente.
Jaejoong deseaba poder hacer la llamada por Yunnie, pero el único
momento en que había sido capaz de hablar japonés era cuando esos espíritus
habían hablado a través de él. Siguió a Yunnie a la sala de estar donde había
un teléfono y escuchó el intercambio de Yunnie con su compañero.
Yunnie colgó el receptor y cayó sobre el sofá.
—Changmin va a enviar el archivo del informe a la oficina central
—metió una mano a través de su pelo, sus ojos oscuros nublados por la pena—.
Hay un Choi Jaejoong en la morgue que hemos sido incapaces de identificar
durante meses. Changmin va a entregar un informe y usarlo como el asesino
—suspiró—. No es lo más ético que se puede hacer, lo reconozco. ¿Pero cómo
puedo incriminar a alguien en este caso? Sobre todo a mi tío. —Sus ojos
comenzaron a brillar con lágrimas no derramadas.
Jaejoong se sentó a su lado, observándolo. La hermosa cara de Yunnie
estaba delineada por la pena y el corazón de Jaejoong sufría por él.
—Le dije a Changmin lo que Naomasa había dicho sobre las espadas
—continuó Yunnie —. Él siguió la pista y encontraron el punto donde la tierra
había sido removida. Les tomó sólo unos momentos encontrar las espadas,
enterradas en el jardín del Templo Chomei-ji —exhaló y mantuvo su mirada fija
en el suelo, dando a entender a Jaejoong que se sentía aturdido y avergonzado,
así como apenado—. Había allí dos más.
Había terminado.
—Estoy aquí para ti, Yunnie, —dijo Jaejoong suavemente. Su propio
cuerpo dolía y punzaba incómodamente como lo hacía siempre después de una
canalización violenta como la que acababa de tener. Pero su preocupación por Yunnie
anulaba todo lo demás. Extendió la mano y la puso sobre el hombro de Yunnie.
Para su tranquilidad, Yunnie no la quitó como Jaejoong había temido que haría.
—Sólo dime lo que necesitas.
Yunnie se giró y lo miró con sus afligidos ojos oscuros. Jaejoong
sintió las palabras que luchaban por salir de él. Pero él había pasado mucho
tiempo sin siquiera decírselas a sí mismo, y Jaejoong podía ver que las
palabras estaban atrapadas en su interior.
—¿Necesitas estar solo?
Yunnie sacudió su cabeza.
El alivio atravesó a Jaejoong.
—¿Quieres que te abrace?
Yunnie asintió.
El corazón de Jaejoong se derritió.
—Ven aquí, bebé, —canturreó. Se acercó y con cuidado atrajo a Yunnie
a sus brazos.
Yunnie cayó contra él y se sentó atrás, pegado al sufriente
hombre, absorbiendo los sollozos tranquilos de Yunnie, acariciando el cabello
de Yunnie y su espalda.
Jaejoong no tenía que ser psíquico para saber que probablemente
era la primera vez en la vida de Yunnie que había llorado en brazos de alguien.
Que se había permitido ser visto así de desnudo.
Bueno, la segunda vez. La primera había sido anoche.
Un largo rato pasó antes de que las lágrimas de Yunnie se
agotaran. Descansó varios minutos más mientras Jaejoong acariciaba su pelo.
Finalmente Yunnie miró hacia arriba.
Jaejoong miró fijamente el rostro de Yunnie, las marcas de las
lágrimas sobre sus mejillas, el rojo alrededor de sus ojos, la profunda
tristeza que lo embargaba. Dios, él era hermoso. Su vulnerabilidad sólo
contribuía a hacerlo más adorable.
—No puedo hacerlo más, Jaejoong, —susurró.
El corazón de Jaejoong se hundió. La angustia comprimió todo su
cuerpo.
—Oh.
—No puedo fingir más. Esto me está matando.
El corazón de Jaejoong dio sacudidas y sintió un pequeño parpadeo
de esperanza. Suavemente acarició el cabello de la nuca de Yunnie.
—¿Eso significa que yo debería comenzar a aprender japonés?
Una pequeña risa apareció en las comisuras de los labios de Yunnie.
—No. Eso significa que quiero que me lleves de vuelta contigo. Es
decir, si todo está bien.
Jaejoong le miró fijamente.
—¿Bien? Esto está más que bien. Yo no iba a ir a ninguna parte sin
ti. Estaba preparado para aprender el idioma y a vivir de sushi si tenía que
hacerlo, para quedarme contigo. Te amo.
Yunnie abrazó a Jaejoong, presionando su cara en el cuello de Jaejoong.
Si pudiera haber entrado dentro de Jaejoong, lo habría hecho.
—Yo también te amo —dijo suavemente contra la piel de Jaejoong.
Musashi siempre quiso que su sobrino fuera feliz. Si antes Yunnie
había temido la ira de su familia, la deshonra por no cumplir con su deber,
nada de ello importaba ahora. El mayor crimen sería deshonrar el amor
incondicional de Musashi. Y el amor en su propio corazón.
Se separó un poco y miró a Jaejoong.
—Tengo una llamada telefónica más que hacer. —Tomó el teléfono y
marcó el número de la casa de los padres de Keiko. Para su alivio, ella
contestó a la llamada.
—Keiko.
—Yunho, ¿Estás bien?
—Estoy bien. Escucha, no hay tiempo para explicarlo todo ahora
mismo, pero quería decirte esto, te libero de nuestro contrato. Kangin te ha
apoyado todos estos años. Eso es más importante que ninguna otra cosa. Y no te
preocupes. Tomaré toda la responsabilidad.
Él oyó su inspiración al otro lado de la línea.
— Yunnie, ¿Estás seguro de esto? Y ¿Qué hay con nuestros padres?
—Ella pareció impresionada, pero él descubrió que también estaba aliviada.
—Trataré con ellos, los tuyos y los míos. Soy positivo. Quiero que
seas feliz, Keiko. —Él pensó en lo fácil que hubiera sido que la espada los
atravesara. —Prométeme que estarás con él.
Pausa. Sorbido de mocos.
—Lo prometo, Yunnie. Gracias.
Yunnie sonrió aun cuando Keiko no podía verlo.
—Buenas noches, Keiko.
—Buenas noches.
Yunnie colgó y se giró hacia Jaejoong.
—Sólo terminaba mi contrato.
Los ojos grises de Jaejoong se encendieron y Yunnie vio la alegría
en ellos, la plenitud que él obviamente estaba suprimiendo por respeto a la
pérdida que Yunnie acababa de sufrir.
Una ola repentina de tristeza recorrió a Yunnie. Musashi había
tenido que morir para que él pudiera finalmente vivir su propia vida. Miró
hacia abajo. La mano de Jaejoong pasaba por lo alto de la cabeza de Yunnie otra
vez y los brazos de su amante se abrieron para él. Yunnie se apoyó contra él y
descansó.
—Está bien, Yunnie. No tienes que hacer nada ahora. Sólo descansa.
Yunnie giró su rostro ligeramente y presionó un beso en el pecho
de Jaejoong, sobre su camiseta. Él suspiró, cerró sus ojos, su mejilla se apoyó
contra los duros músculos. Con un amado corazón latiendo bajo ellos.
—Gracias —susurró.
Obedientemente, descansó. Después de todo, estaba en el único
lugar en el que alguna vez había querido estar.
No iba a ir a ninguna parte.
FIN
Comentario: Espero que les haya gustado esta historia. En lo que a mi concierne, me enamore al haber leído este libro, y desde el primer capítulo lo vi como una historia YunJae xD Desde ya, pido perdón por algún error que puedan encontrar; esta es la primera vez que hago una adaptación u.u espero ir mejorando con el tiempo ^^
Gracias Jenifer, porque sin tus correcciones y consejos esto no hubiera sido posible :) Ojalá a ustedes les haya gustado tanto como a mi. Mil gracias :3
Todos los comentarios son bienvenidos ^^


Fue HERMOSO!!!!!!!........Gracias. tu adaptación está perfecta.....no le he encontrado ningún error.........por favor has otra.
ResponderEliminarque bueno que yunho se quedo con jaejoong muy buena la adaptacion y gracis por compatir esta historia
ResponderEliminarEstuvo muy hermosa la traducción y desde principio a fin interesante y emocionante. Gracias lo hiciste muy bien te felicito por lo mismo.
ResponderEliminarUna historia muy bella, gracias por por compartirla con nosotras
ResponderEliminaryo te agradezco de corazón el haber compartido esta apasionante historia,
ResponderEliminarrealmente me gustó muchísimo
me tuvo enganchada desde el primer momento que la empecé a leer.
muchas gracias por compartirla con nosotras.
lo haz hecho muy bien ,sigue haciéndolo.
un abrazo
me encanto la adaptacion, muy interesante de principio a fin, en especial poruqe estaba muy metida en la historia para saber quien era el asesino....
ResponderEliminarAl final Jae y Yunho decidieron afrontar todas las dificultades y permanecer juntos dejando de lado los miedos ..... lastima que tuviera que morir su tio de Yunho para que el pudiera darse cuenta de lo que estaba perdiendo ....
Gracias por adaptarlo y compartirlo :) buen trabajo
Wauu...! Que buen fic encerio.... Esto estuvo de lo mejor.... Gracias porcompartir esta historia... Fue única... Xd!
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