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Este Blog fue especialmente creado para poder compartir todo tipo de información, fanfics, fanarts, etc., relacionado con la pareja conformada por Yunho y Jaejoong.
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Nota: El blog contiene material tanto de Yunho, Jaejoong, de DBSK y de los grupos a los cuales cada uno pertenece, así como material R18. Si no están interesados en la pareja (YunJae) o en lo que se muestra aquí, por favor abandonar el blog.



Always Keep The Faith ~ Hope To The End

domingo, 22 de diciembre de 2013

Fanfic: Mejor Que Un Sueño [Capítulo 3]


Título: Mejor Que Un Sueño
Autor (a): Raica Sakuragi
Tipo: Adaptación
Genero: Romance, Angst
Parejas: YunJae
Rating: +17
Extensión: Serial, 10 capítulos
Estado: En Progreso
Adaptacion: Faty1895

Nota:
*Se han tenido que realizar algunos cambios a la historia original para poderla adaptar al YunJae.


*~Resumen~*

Jaejoong, quien es propietario de la cafetería Jholic, sigue llorando la pérdida de su amor, Yong Ha, que murió hace un año en un accidente al escalar una montaña.  Es difícil para él dejar en el pasado el persistente recuerdo de Yong Ha.
Cuando un extraño hombre con mochila en mano llega a su pequeño café y pide u puesto de trabajo, Jaejoong le solicita que cocine para él y si la comida le convencía, lo contrataría como chef.  Sin embargo, sólo se le pagará un salario insignificante, que también incluye la habitación y comida. Cuando las chispas comienzan a volar entre ellos, ¿Jaejoong será capaz de dejar el pasado detrás de él, y darle una nueva oportunidad al amor e intentarlo?


[Capítulo3]


Cómo va el trabajo? —Hyun Joong preguntaba por teléfono.

Jaejoong no había sabido nada de él desde hacía tiempo, y no esperaba que lo llamara. Aproximadamente dos semanas después de que Yunho entrara en la cafetería, el teléfono sonó alrededor del mediodía, cuando la tienda estaba llena de clientes.

Hyun Joong llamada porque estaba aburrido. No había ninguna razón en particular, siempre hacía lo mismo.

Jaejoong oía voces en el fondo, probablemente los compañeros de trabajo de Hyun Joong. De vez en cuando, se escuchaba el „clic‟ de las fichas del juego de mah-jong (7)  
 .
—Estoy en un descanso, —explicó Hyun Joong.

“Así que no es sólo que estás haciendo girar los pulgares”, quiso decir Jaejoong, pero no tenía ganas de bromear en ese momento.

—¿Está lloviendo ahí? Aquí está nublado, pero no se siente como que fuera a llover —dijo Hyun Joong.

Jaejoong podía ver desde la ventana el cielo nublado, probablemente había llegado a través de las montañas al lugar de trabajo de Hyun Joong, pero la lluvia seguramente no lo obligaría a dejar de trabajar. Repentinamente se sintió aliviado de que Hyun Joong estuviera tan lejos. Era un sentimiento egoísta que lo hacía odiarse a sí mismo.
—Oh, eer… Sí, bueno, nada especial. Igual que siempre.
Pero algo debió de haberle sonado diferente a Hyun Joong.


—¿Estás resfriado? —preguntó. Un escalofrío recorrió la columna vertebral de Jaejoong. Debería haber llamado a Hyun Joong primero y explicárselo todo, pero conseguir una llamada de él había sido difícil.

Cuanto más tardaba en traer a colación el tema, se le hacía aún más difícil decirlo. Jaejoong era muy consciente de eso, pero la lengua le pesaba en la boca.

—Lo siento, tengo clientes. Hablaremos más tarde.

Sin embargo, a nadie le importaba si él recibía una llamada personal durante las horas de trabajo. Jaejoong miró en el mostrador y sólo vio rostros amigos, asintiendo con la cabeza en su dirección.

El hombre de mediana edad que estaba sentado con su nieta, probablemente podría averiguar con quién estaba hablando y la naturaleza de su relación. Con esto en mente, Jaejoong no se sentía inclinado a hablar en público.

—Bueno, nos vemos —dijo. Una despedida suave, Jaejoong dejó caer su teléfono celular en el bolsillo de su delantal.

—¿Está todo bien? —El hombre de mediana edad le preguntó cortésmente. Era Tak Go, antiguo jefe de Yong Ha.

—Nada que no pueda esperar.

Jaejoong se disculpó por mantenerlos esperando. Luego puso vasos de agua y vertió un poco de jugo de naranja en un vaso para la niña.

—¿Qué pasa con él? —preguntó Tak Go, señalando a Yunho.

—Bueno, eh, yo sólo lo contraté.

Incluso aunque se lo preguntó a quemarropa, no había manera de que Jaejoong pudiera explicar por qué había contratado a Yunho en el acto.

Yunho vestía el mismo uniforme de chef que había impresionado a Jaejoong el día que se conocieron, además de un par de pantalones vaqueros nuevos. Su cabeza estaba cubierta con un pañuelo, y aunque parecía presentable, no tenía barba en el mentón.

—Emite una vibración extraña. Al igual que un vagabundo o algo así —murmuró Tak Go
—¿Un vagabundo?

Tak Go casi puso el dedo en la cabeza, pero se quedó corto de alguna manera señalando hacia la cocina. “Vagabundo”, no era una palabra que Jaejoong usaría para describir a Yunho, pero no había nada que pudiera hacer al respecto ahora. Echó un vistazo a la cocina.  Jaejoong le había pedido que no se mostrara demasiado fastidioso ni quisquilloso.

En un café como este, donde todo el mundo conocía a todo el mundo, Jaejoong sabía que un pez gordo como chef podría intimidar a los clientes regulares. Y aunque mantuvo un perfil bajo, el tamaño de Yunho sólo podía causar un gran revuelo.

—Así que ¿de dónde es? —preguntó Tak Go —. Olvídalo, yo se lo preguntaré.

Jaejoong estaba demasiado ocupado para detenerlo. Tak Go se acercó a la cocina e interrogó al chef, y luego corrió hacia atrás y compartió el chisme como una colegiala.

—Wow. Empezó en un hotel de Seúl. ¡Él estuvo allí durante cinco años! Luego se transfirió a Jeolla hace seis años. —Tak Go, obviamente, estaba impresionado.

—¿Qué estás diciendo? ¿Los cocineros pueden ser transferidos? —preguntó otro hombre.
—Una cadena de hotel abrió las puertas de una nueva sucursal. Él es oriundo de Gwangju, por lo que lo enviaron allí sin siquiera preguntarle.

—¿Le enviaron allí? Pero, es bueno volver a casa, ¿eh?

Tak Go tenía una de las tienda de equipamiento de la ciudad para alpinistas. Una vez al mes iba a la cafetería con su nieta de siete años de edad. Jaejoong no lo llamaría exactamente un cliente regular, sin embargo, era un cliente con quien había compartido raíces profundas, y la única otra persona, además de Hyun Joong, que sabía de su pasado con Yong Ha.

—¿Has decidido, Sun Hye? —Tak Go preguntó a la niña.

—Sí. ¿Qué comerás tú, abuelo?

—Hmmm, quizá carbonara con pasta dulce de maíz.

—¡Ni siquiera puedo decir eso! —Sun Hye rió—. Voy a comer el arroz con pollo frito.

Tak Go no parecía lo suficientemente mayor para tener una nieta. A pesar que su cabello tenía unas pocas hebras de plata, su pequeño cuerpo y la manera tolerante, decían lo contrario.  Justo el otro día, Tak Go había estado quejándose de que estaba llegando a los cincuenta. A Jaejoong todavía le costaba creerlo.

Teniendo en cuenta la joven industria del lugar, la imagen del rostro de un vejete que ahuyentaría a los clientes de su escalada, había servido para hacer que se viera mucho más joven que su verdadera edad.

—¿Carbonara y el arroz con pollo frito? —repitió Jaejoong.

—Sí, pero no tengo prisa. Dejé a Hiro-ssi a cargo de la tienda.

Jaejoong habitualmente escuchaba hablar de Hiro-san a través de Tak Go, pero nunca lo conoció. Había sido contratado para reemplazar a Yong Ha. Él estaba agradecido de que Tak Go hubiera tenido cuidado de no obligarlos a conocerse. Jaejoong se sentía culpable de que Hiro permaneciera siempre cuidando la tienda.
Yong Ha le dijo una vez que su jefe tenía el viejo hábito de desaparecer en los momentos más inoportunos, Y se había preguntado a menudo si Tak Go iba donde él afirmaba que iría.

—Los precios han subido desde la última vez que estuve aquí —señaló Tak Go, sorprendido por la gran multitud. Yunho había comenzado a trabajar allí hacía sólo dos semanas, pero su fama se había extendido como la pólvora.

La primera semana, los viejos amigos de Jaejoong concurrieron al café en masa, para conocer al nuevo tipo. La semana siguiente comenzaron a traer a sus amigos.

La base de los clientes de Jholic se había extendido como un esquema de pirámide con éxito, uno le dice lo bien que se come allí a otro, ese a otros más. El talento de Yunho era mayor que la publicidad que se hacía de él, y pronto la gente de fuera de la ciudad comenzó a venir.
—Gracias por esperar. Aquí está su pizza con aguacate.

El cliente parecía mirar dudosamente la corteza cubierta con salsa de color verde oscuro, cubierto con pepperoni y cebolla. Él había esperado sólo unas pocas rebanadas de aguacate en la parte superior.

La mezcla, de nombre guacamole, no era conocía por la mayoría de los coreanos, pero era muy popular en los EE.UU y México. Jaejoong había aprendido eso de Yunho.

—Empecé en un restaurante francés. Después de llegar a Jeolla, me convertí en un hombre orquesta, cocinando bibimbap y pasta con camarones en chile. Incluso preparaba el tradicional tteokgu de Año Nuevo. Con sólo mi propio ingenio, sin conocer tales platos, no podía dejarme desviar fuera de lo que me había enseñado mi experiencia previa
Como Yunho respondió pacientemente a las preguntas de Tak Go, la conversación se dirigió hacia el tema del menú. De hecho, los elementos que Yunho había añadido no se limitaban a un tipo de cocina, sino que fueron consecuencia de las expectativas de un pueblo de campo.
En particular, mantuvo los ingredientes básicos y simples. Él optó por no abastecerse de alimentos exóticos, prefiriendo utilizar lo que podía encontrar localmente.

Los clientes que comían en Jholic no eran aventureros. Con ello hizo hincapié en los alimentos familiares que no causaría que los clientes se rascaran la cabeza para descubrir qué cosa era cada plato. Según la petición de Jaejoong, las adiciones de Yunho al menú eran aceptables para los residentes de mediana edad y los niños, que eran típicos clientes de la región.

Con su atención ocupada por Tak Go. Jaejoong se encontró descuidando sus funciones de maître. Desde que Yunho había empezado a cocinar, Jaejoong se había convertido en el jefe de piso a tiempo completo. Una vez que Jaejoong hubo probado la cocina de Yunho, él no tenía ningún deseo de que se fuera.

Aunque sus abuelos hicieron todo lo posible, Jaejoong nunca había aprendido realmente sobre las artes culinarias más finas. Él nunca estaría en la misma liga que Yunho.

—Muy bien. Aquí está el arroz con pollo frito.

—¿Es esto... un huevo? —exclamó la niña.

Una clara de huevo se encontraba en el centro del arroz de colores, cocida apenas el tiempo suficiente para pelar la cáscara. Se sacudía mientras Jaejoong colocaba los platos sobre la mesa.

—Puedes abrirlo para comerlo —explicó.

—Pero se mueve —se quejó ella.

Yunho le entregó un tenedor, y Sun Hye repentinamente era toda sonrisas. Aunque se mantuvo en silencio, proyectaba una personalidad fuerte y musculosa que parecía fascinar a los niños. La sonrisa de Sun Hye era prueba de ello.

 Chal mokesubnida (8) —exclamó ella, metiendo el tenedor dentro del huevo.
La yema amarilla se derramó en el arroz. Ella mezcló todo con una cuchara y le dio un mordisco.

—¡Es maravilloso!

—¿Te gusta? Eso es genial Sun Hye.

—Sí.

—Estás a punto de reventar —advirtió su abuelo, acariciando su mejilla, pero Sun Hye dejó de sonreír. Obtener una expresión alegre de la gente cuando comen bien, era algo digno de contemplar. El resto del ruido del restaurante se extinguió mientras Jaejoong se encontraba en trance.

—Discúlpame.

—Lo siento. Lo siento.

—¿Podrías darme una dosis adicional de este café?

—Sólo un segundo.

Aunque eran más de las dos, la cocina estaba trabajando a toda velocidad. La cocina original, un aparato electrodoméstico común, no había sido capaz de mantener el ritmo. Hace unos días, lo sustituyeron por un modelo de cinco quemadores comerciales. Estaban a finales de agosto, pero la temperatura aún era elevada, y el lugar se sentía muy congestionado. Pronto tendrían que sustituir también el antiguo acondicionador de aire.

Desde que Yunho había llegado, sus gastos habían aumentado en todos los ámbitos, pero Jaejoong no estaba preocupado. Las ventas también habían subido, además Jaejoong se sentía seguro al saber que alguien estaba con él desde la apertura hasta el cierre.

—Yunho-ssi —gritó una voz desde las mesas—. Quiero una pasta carbonara como esa.
—Lo tengo.

Yunho arrancó un mechón de pasta para comprobar su firmeza. El aroma de maíz de la mazorca fresca seducía el paladar de los otros clientes. Los que acababan de llegar se sintieron atraídos por el mismo plato.

Jaejoong estaba preocupado de que la cocina pudiera ser muy limitada para Yunho pero colocándose a sí mismo en el medio, con la isla situada contra la pared, creaba un espacio de trabajo ideal para él. Todo lo que necesitaba estaba sólo a un paso o dos de distancia. —¡Orden para la mesa tres!

—Mesa tres.

Jaejoong nunca le había preguntado a Yunho la razón por la que arrastraba su pie derecho. Después de todo, no parecía afectarlo en su trabajo. La cadencia única de sus pasos no seoía dentro del café. Ninguno de los clientes se había dado cuenta de que había algo diferente en él.

—Aquí vamos. Una pasta carbonara con maíz dulce.

—¡Mmmm! Parece tan delicioso como siempre.

Colocando su periódico sobre el mostrador, Tak Go tomó una profunda bocanada. El olor atrajo la atención de Sun Hye.

—Huele bien —dijo, inclinándose hacia adelante.
—¿Quieres probar un poco?

—Estoy satisfecha ya. Sólo un poco.

Su comportamiento feliz hizo sonreír a Jaejoong. Sun Hye agarró el tenedor de su abuelo y le dio un mordisco grande.

—Eso es sólo un poco, ¿eh? — Jaejoong bromeó.

De pronto sintió la mirada de alguien en el costado de su cara. Yunho había dejado de trabajar para mirarlos, pero desvió rápidamente la mirada y volvió a agitar su bote.

—Discúlpame. Me gustaría pedir...

—Er. Perdón, ¡ya estoy allí!

Jaejoong tomó el cuaderno de pedidos de su bolsillo y se apresuró a las mesas nuevamente. En un restaurante pequeño como este, el ahorro de unos segundos, apenas era una diferencia, pero aceleró los pasos de todos modos.

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—Entonces, ¿cómo debo llamarte como mi empleador? ¿Jaejoong-ssi? ¿Jefe? ¿Presidente? —Preguntó Yunho un día. El chico de pocas palabras también tenía un lado amable, demasiado.

—¿Presidente? — se rió Jaejoong —. No te preocupes por eso.

—Es importante hacer la distinción. —Yunho insistió obstinadamente.

Mientras que Jaejoong no tenía experiencia trabajando en un restaurante grande, la antigüedad era la que mandaba en un lugar como ese. Sólo imaginar a Yunho trabajando en un entorno tan estricto, llevó una sonrisa a la cara de Jaejoong.

—No tienes que utilizar ningún título honorífico conmigo —le aseguró Jaejoong —. De todos modos, Yunho-san, eres cinco años mayor que yo.

—La edad no viene al caso. Tú firmas mi cheque de pago. El respeto debe ser pagado.
—¿El respeto se debe pagar? ¿En qué siglo vives?

Al final, se decidieron por un simple “Jaejoong-ssi”, aunque para Yunho fue difícil decirlo.
—No tienes que hacerlo —dijo Jaejoong una y otra vez, pero Yunho obstinadamente se mantuvo en su posición. A veces lanzaba un “Oye, tú…” o “¡Tú!”

Pero él siempre tenía buenas intenciones, y Jaejoong trató de no reír. A Jaejoong no le importaba si él lo llamaba por su apellido, pero Yunho nunca lo hizo.

Yong Ha siempre le había llamado “Jaejoong”. Incluso ahora, el sonido de su voz permanecía en la memoria de Jaejoong. Su corazón latía con fuerza sólo con preguntarse, si alguna vez, Yunho lo llamaría así.

Sin embargo, Jaejoong dudaba que eso llegara a suceder, y se rió de su propia estupidez. ¿Desde hace cuánto tiempo conocía a Yunho? Jaejoong no podía esperar que lo llamara por su primer nombre cuando apenas se conocían.

—Oye, ¿sabes algo? —Yunho gritó, mirando tranquilamente por la ventana.

Jaejoong miró sobre su hombro y le sonrió.

—¿Qué?

—Ya es hora de cerrar.

—Sí. Parece que así es.

Fuera, el ajetreo y el bullicio de la multitud habían muerto hacía más de una hora. No podían esperar que vinieran más clientes en un día de semana como este.

Ocultando su sonrisa para que Yunho no la viera, Jaejoong se deslizó del taburete en el mostrador. Para asegurarse de que no llegaran clientes tan tarde, él colocó el cartel de “Cerrado” y miró la puerta.

—¿Quieres algo para comer? —preguntó Yunho.

—No tengo mucha hambre. Udon Noodle(9) estaría más que bien.

Aunque Jaejoong se había ofrecido para cocinar después de las horas, al nuevo amo de la cocina no le importaba compartir su territorio. A Jaejoong no le gustaba comer muy tarde en la noche, y siempre elegía algo de su lista de aperitivos.

—Tenemos algunos fideos somyeon(12). ¿Hervidos? ¿Calentados? ¿Fríos?

—Calentados está bien.

Con respecto al bienestar físico de Jaejoong, estas cenas se habían centrado en los platos coreanos.

—Un hombre no puede vivir sólo con fideos —Yunho-ssi le dijo.

Jaejoong se echó a reír y respondió que la digestión de un hombre iba cuesta abajo sólo después de la mediana edad. A pesar de que había pasado sus treinta años, Yong Ha todavía anhelaba alimentos fritos. Jaejoong bromeando le advirtió de los peligros de la obesidad, pero Yong Ha demostró que estaba equivocado al morir primero.

—Estamos fuera de la época de caballa. El único caldo que tengo es de bonito(13).

—Eso está bien.

Yunho había surtido la cocina con ingredientes japoneses, pero Jaejoong no quería ser mimado. Sabía que ese tipo de cosas podría dar lugar a malentendidos. Pero a pesar de que Jaejoong quisiera que mantuviera sus comidas lo más simple posible, para Yunhno la cena se había convertido en una operación de gran envergadura.

—Voy a poner en orden el lugar —dijo Jaejoong, empezando a limpiar las mesas.

La cocina era el castillo de Yunho. Jaejoong se preguntaba si se podía llamar a este extraño el dueño real de Jholic.

El pomo de la puerta se sacudió, y alguien se asomó por la puerta de vidrio.

—¡Hey!

Jaejoong levantó la vista y vio un rostro familiar.

—¿Hyun Joong?

—¿Otro de los clientes? —preguntó Yunho desde la cocina.

—Ah, no.

Había pasado por lo menos un mes desde la última vez que se vieran, Jaejoong se frotó la parte posterior de su cuello por la consternación. ¿Cómo podía hablarle a Hyun Joong sobre Yunho a estas alturas? Abrió la puerta y forzó una sonrisa.

—Bienvenido nuevamente. Debiste haber llamado y decirme que ibas a venir.

—Acabo de regresar del lugar donde he estado trabajado. Me muero de hambre.

Si las cosas hubieran sido normales, Hyun Joong se hubiera sentado en el mostrador. Pero Hyun Joong vio a Yunho y se detuvo en la puerta.

—¿Quién es ese?

—Ah, bueno, este es Yunho-ssi.

Fue una introducción torpe. Jaejoong hizo una mueca al oír su propia voz y su torpeza al hablar.

—¿Un amigo?

—Ah....

Yunho vino al rescate. A pesar de que nunca antes había visto a Hyun Joong, le dedicó una sonrisa tolerante.

—¿Te gusta el somyeon?—preguntó.

—¿Qué? Ah, claro...

—Siéntate. Se hará en un instante.

Con sus grandes manos, Yunho arrojó algunos trozos de bonito seco en el agua hirviendo. El aroma salado llenó el café.

—Hyun Joong, siéntate —insistió Jaejoong.

—¿Eh? Ah, bueno...

—Yo sólo estaba limpiando.

Habían tenido esta misma conversación muchas veces antes, con una gran diferencia. Ahora Jaejoong no le pidió a Hyun Joong ir a su habitación y esperar por él. ¿Y quién era este tipo que cocinaba?

—¿Te gusta el pollo? —preguntó Yunho.

—Uh, huh —dijo Hyun Joong, asintiendo con la cabeza.

—¿Y el honeywort(12)?

—Me gusta el honeywort.

Hyun Joong se dio cuenta de que Yunho era más joven con solo mirarlo. Pero en comparación con la charla relajada de Yunho, las respuestas formales de Hyun Joong sonaban bastante lindas.

—Kim, esto es tuyo.

—Gracias.

Yunho colocó dos tazones humeantes sobre el mostrador. Jaejoong se metió en la cocina para lavarse las manos, y luego se sentó junto a Hyun Joong.

—Dijiste que tenías hambre. Vamos a comer.

—Oh, está bien.

—Chal mokesubnida —Hyun Joong dijo en voz baja.

—Adelante —respondió Yunho alegremente.

Mientras sorbía sus fideos, Jaejoong se preocupaba acerca de cómo abordar el tema de Yunho, pero Hyun Joong le salvó de la pena.

—Algo curioso sucede aquí —dijo Hyun Joong, apartando su plato vacío. Encendió un cigarrillo y sonrió a Yunho.

—Me parece haber entrado en el café equivocado —añadió—. ¿No es así?
El corazón de Jaejoong dio un vuelco.

—¿En serio? — Contestó inocentemente.

—Yunho-ssi, ¿verdad? Encantado de conocerte. Soy Kim Hyun Joong. Fui a la escuela secundaria con Kim.

—Mi nombre es Yunho. He estado trabajando aquí desde el mes pasado.

—¿Desde el mes pasado? —Jadeó Hyun Joong. ¿Y Jaejoong nunca se había molestado en decírselo? Jaejoong fingió no darse cuenta.

—Tengo que decir que todo sabe bien —admitió Hyun Joong—. Así que cambiaste el menú, ¿uh? ¿La cocina japonesa es tu especialidad?

—En realidad, esto no está en el menú, pero tienes razón, el menú ha cambiado. Debes pasar a almorzar en algún momento.

—Voy a hacer eso. La semana que viene, mi lugar de trabajo se moverá debido a que comenzaremos un proyecto nacional de carreteras. ¿Qué dices tú, Kim?

—Uh, ¿verdad?

Ahora que el hielo se había roto, Hyun Joong volvió a ser él mismo nuevamente. Dio una calada a su cigarrillo y continuó hablando con Yunho.

—Kim me hacía la cena un par de veces a la semana. Pero nada como esto, te lo aseguro.

—Es lo mismo para mí. Hacer tres porciones es lo mismo que hacer dos.

—Es bueno saberlo. Ahorrar en el presupuesto de mi comida me ayuda mucho. Por lo general termino en los empalmes de comida rápida.

Hyun Joong solía comer aquí y quedarse a dormir, pero eso había sido hacía más de un mes. No había vuelta atrás para retomar esa vida ahora. Jaejoong agitaba en silencio su copa con sus palillos, incapaz de hablar.

—¿El sazón de sésamo está demasiado fuerte? —Preguntó Yunho con preocupación.

—¿Eh? ¡Ah, no! Está bien. Sólo un poco caliente...

En la cocina, la estufa ya se había apagado. Era casi la medianoche. A pesar de que afuera estaba fresco, la temperatura dentro del café era perfecta.

Jaejoong levantó la vista y se encontró con la mirada de acero de Yunho.

—Si no te sientes bien, ve a casa. Voy a terminar de limpiar.

—No, estoy bien. Sin embargo, tú deberías apresurarte, ya es tarde.

—No es necesario —Yunho masculló, señalando hacia la casa con las manos mojadas. Su trabajo del día ya había terminado y Yunho se retiraba a limpiar la cocina.

—¿Así que también vives aquí, Yunho-ssi? —Hyun Joong preguntó con sorpresa.

—Bueno, en realidad me he invitado a mí mismo. Cuando me enteré de que Jaejoong tenía una habitación libre, casi lo obligué a ello.

—Tú no dices…

Hubo un fuerte sonido de salpicaduras de agua en el fregadero, pero Jaejoong oyó a Hyun Joong encender otro cigarrillo.

—Bueno, gracias por la comida. Ha sido la mejor que he tomado desde hacía mucho tiempo —dijo Hyun Joong, poniéndose de pie. Él apagó su cigarrillo de una manera un poco más ruda de la que Jaejoong recordaba haber visto antes.

—Hyun Joong, yo... — Jaejoong empezó a decir.

—La vida te sonríe ¿eh? —Dijo Hyun Joong sinceramente, agarrando el hombro de Jaejoong. El cuerpo de Jaejoong se hundió bajo el peso del brazo de Hyun Joong. Tenía la sensación de que Hyun Joong lo estaba utilizando como una muleta para sostener su cuerpo vacilante.

—Vendré a comer la próxima vez —prometió Hyun joong—. Realmente tiene talento.

—Gracias.

—Bueno, ten cuidado, Yunho-ssi —dijo Hyun Joong, alejándose.

Durante toda su visita, Jaejoong no había mirado directamente a Hyun Joong, incluso aunque estaban sentados uno al lado del otro. A Jaejoong le hubiera gustado hacer una broma acerca de su comportamiento, pero carecía de la confianza suficiente para hacerlo. Siguió a Hyun Joong hasta la puerta principal, pero tuvo dificultades para conseguir que las palabras salieran de su boca.

—Hyun Joong, puedes seguir viniendo a cenar cuando gustes. En serio. No hay razón para que permanezcas alejado.

—¿Alejado? No te preocupes. Voy a seguir viniendo a comer tu comida.

Pero no a quedarse con Jaejoong después, también significaba que no beberían juntos. Hyun Joong tiró juguetonamente de la cola de caballo de Jaejoong.

—Es mejor que vuelvas allí a ayudarlo. Se está haciendo tarde.

—Sí, buenas noches.

—Buenas noches.

Mientras Hyun Joong caminaba en la noche, Jaejoong se había dado cuenta repentinamente de algo. Hyun Joong había terminado su trabajo a través de las montañas y luego se había dirigido directamente al café. No era de extrañar que pareciera agotado.

Ahora, Jaejoong se sentía más culpable por no haberle recibido con una sonrisa. Incluso, aunque él no tenía nada por qué pedir disculpas, su rudeza era inexcusable.

De pronto oyó fuera el sonido de los chirridos de neumáticos.

—Kim, ¿has terminado con el suelo? —preguntó Yunho.

—Sí, ya casi termino.

—Vamos a cerrar y apagar las luces.

Con las luces apagadas, Jaejoong podía ver claramente su reflejo en las ventanas. Ahora se veía tan patético. ¿Se veía de esa manera cuando Hyun Joong estaba aquí?

—¿Qué te parece si hago correr el agua del baño? —ofreció Jaejoong.

—Seguro —asintió Yunho, inspeccionando las cacerolas.

A Hyun Joong le gustaban las hamburguesas chorreando con salsa, al igual que a un niño pequeño. Tal vez fuera eso lo que Jaejoong prepararía para él la próxima vez.


Pero Hyun Joong  no se presentó en Jholic al día siguiente, ni el día después de ese.
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(7)mah-jong: Juego de mesa tradicional chino que guarda cierta similitud con el Rummy, ya que su objetivo es formar grupos de fichas, como escaleras de números consecutivos de un mismo palo o bien tres o cuatro fichas iguales. Aunque las reglas para jugar son casi siempre las mismas, existen diferentes variantes. La principal diferencia entre ellas radica en qué jugadas puntúan y cuál es su valor.

(8) Chal mokesubnida : Esta frase a veces se traduce "comeré bien", "lo tomo con humildad y agradecimiento", etc. Algunos dicen que es un formalismo dirigido al cocinero y a la "naturaleza".

(9)Udon Noodle: fideos japoneses generalmente preparados con sopa de miso.

(10) Somyeon, fideos de harina de trigo muy finos, parecidos a los sōmen japoneses.

(11) Bonito: es un pez de aguas templadas y tropicales, muy codiciado y pescado como alimento en la costa este del Pacífico, la zona tropical del Atlántico, la región del Mediterráneo y en torno a Australia. Emparentado con el atún y la caballa, el cuerpo del bonito tiene forma hidrodinámica y es de color azul plateado con diminutas escamas y dos aletas dorsales. La aleta dorsal trasera y la aleta anal van seguidas de varias aletas pequeñas. Puede pesar hasta 10 Kg. y alcanzar una longitud de más de 1 metro.

(12) Honeywort :una planta, Cerinthe retorta, de Grecia, con hojas de verde azulado y flores de color amarillo con punta de púrpura.



Todos los comentarios son bienvenidos ^^


1 comentario:

  1. Se enojaría KHJ, pues ni modo, Jae tiene éxito en su restaurante y aYunho en el.

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