Autor (a): Sedonia Guillone
Tipo: Adaptación
Genero: Épico-Realidad, Romance, Gore (mínimo)
Parejas: YunJae, YooSu
Rating: +17
Extensión: Serial, 15 capítulos
Estado: En Progreso
Adaptacion: Faty1895
Nota:
*Se han tenido que realizar algunos cambios a la historia original para poderla adaptar al YunJae.
*Al ser una historia relatada en Japón, los nombres de los personajes de esa nacionalidad serán pronunciados en japonés: Yoochun=/Yuchun/ (ユチョン), Yunho=/Yunjo/ (ユンホ), Junsu=/Junsu/ (ジュンス), Changmin=/Changmin/ (チャンミン )
Recomendación:
*Leer los pies de página para entender mejor el significado de algunos términos japoneses.
*~Resumen~*
Sexualmente reprimido y atado al deber, el detective Jung Yunho
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se encuentra abocado la captura de un asesino serial que desde hace seis
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meses asola Tokio. Sin pistas, la ayuda de un psíquico Coreano
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parece ser la única esperanza para su captura. Aún contra su voluntad,
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Yunnie deberá aceptarlo en el caso y en su hogar.
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Una sola mirada y Jaejoong descubre lo que Yunnie significará en su vida.
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Una sola mirada y Yunnie descubre que nada lo ha preparado para la
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intensa atracción que el suave coreano despierta en él.
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Para Kim Jaejoong la atracción es mutua y cada vez que él y Yunnie se
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encuentran saltan chispas de pasión. Cómo explicar que no puede ser
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tocado porque sus habilidades psíquicas se sobrecargan con emociones
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ajenas, cómo explicar que su toque, sin embargo es diferente.
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Cada uno de ellos viene de un largo autoaislamiento y por razones
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muy diferentes. Sin embargo, mientras Yunnie y Jaejoong más se acercan al
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asesino, más aprenden sobre si mismos, y sobre fuerzas que van más allá
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del reino de los hombres. ¿Fantasmas? ¿Posesiones diabólicas?
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En un intento por salvar sus vidas, solo los cuerpos entrelazados y
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desnudos de Yunnie y Jaejoong serán capaces de detener los crímenes que un
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samurai enloquecido de celos y amor viene cometiendo desde tiempos
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inmemoriales.
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El amor parece ser la única barrera contra fuerzas inexplicables.
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¿Pero será suficientemente fuerte entre personas tan diferentes?
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Capítulo 8
Del diario privado de Koto Naomasa,
diciembre de 1847 (Documento almacenado en los archivos sellados de Museo Tokio
Edo, Tokio)
Si conozco a Yuchun en algo después de
haberlo observado tan cercanamente todos estos años, es que él no se quedará
con Junsu para siempre como espera. Yuchun tiene otras ambiciones. Él es el
mejor espadachín de nuestra unidad. En honor a su habilidad, he creado las
armas más magníficas que alguna vez hayan existido. Me aseguraré que él
permanezca invicto aun cuando nunca pueda tenerlo para mí. Él es hermoso e
inteligente, uno de los favoritos del shogun. Hasta he oído rumores en las
casas de geisha que hay un daimyo16 en nuestra provincia quien desea
a Yuchun para su hija.
Lamentablemente, también sé que Yuchun ama
a la pequeña mierda de Junsu, casi tanto como a su propia vida. Le he oído
jurar su amor eterno a Junsu en el calor de su pasión, más de una vez. Tanto
como deseaba el éxito mundano para Yuchun, le deseaba felicidad, la que deseaba
su corazón. Siento no ser yo el deseo de su corazón, pero sé que lo es Junsu.
—Imai Sukenao y Tomoko Yorimori. —Yunnie pronunció los nombres de las
víctimas más recientes cuando el asistente sacó los cajones que contenían los
cuerpos.
Jaejoong cabeceó, un frío hoyo apretado se instaló en su estómago.
Recordaba demasiado bien la noticia que vio en televisión que mostraba los
cuerpos bajo la sábana manchada de rojo. Yunnie excusó al asistente, quien se
dobló y se retiró.
El cuerpo del hombre estaba sobre el de la mujer. Ambos cadáveres tenían
una herida de puñalada en el mismo punto en su parte media. Sus pieles eran de
un púrpura blanquecino, pálidas y se veían poco naturales.
Jaejoong dio un paso hacia los cajones, vivamente consciente del hedor
químico que impregnaba la morgue. Miró al hombre, soportaba silenciosamente,
dejando de lado la incredulidad que siempre lo atacaba cuando miraba un muerto.
Él nunca podía reconciliar esa cáscara sin vida con lo que alguna vez fue un
ser humano vivo, animado por el calor del conocimiento.
—Imai Sukenao —dijo Yunnie suavemente. La voz de Yunnie llegaba en una onda
consoladora de sonido, disipando las energías que amenazan acercarse alrededor
de Jaejoong, calmándolo hasta sin tocarlo físicamente. —Cuarenta y cinco años.
Abogado. Casado. Dos hijas adolescentes. Ningún registro criminal de ninguna
clase. Limpio.
La mirada de Jaejoong vagó sobre la víctima. Los ojos de Imai Sukenao
estaban cerrados. Se veía pacífico para ser alguien que había sido brutalmente
asesinado. Jaejoong tomó una larga inspiración. Había sólo un modo de reunir
las impresiones. Con cautela extendió la mano, presionando sus yemas al hombro
del muerto.
La carne fría permanecía dura bajo su toque, como carne refrigerada. Jaejoong
cerró sus ojos y respiró pesadamente, esperando que el cuerpo de la víctima le
contara sus recuerdos.
Un momento tranquilo hasta que bamm. Las visiones se abrieron, las imágenes
pasaron una tras otra, como sobre una pantalla de cine. Escenas de Sukenao en
el hotel junto a su amante, bailando, caminando.
Juntos, haciendo el amor. Las escenas cambiaron. Jaejoong vio una casa, de
estilo japonés, con pisos de secoya y pantallas de soji17 un jardín
de grava rastrillada y árboles de flor de cereza. Sukenao en su casa. Una
mujer, no su amante, su pelo arreglado en un moño. Ella, también era bonita, le
sonreía aunque con dolor en sus ojos. La esposa de Sukenao. Dos muchachas
bastante jóvenes treparon en su regazo, sonrisas, llevaban su uniforme escolar.
De repente ellos eran más viejos.
Las visiones no eran poderosas, eso significaba que Jaejoong tendría que
seguir estableciendo contacto con su mano embutida ligeramente sobre el hombro
sin vida de Sukenao.
Sukenao y su amante otra vez. Paseando en un jardín, caminando entre la
gente. A la hora de almuerzo se encontraban en público donde parecían ser
simples compañeros de trabajo manteniendo una charla. Luego estaban dentro de
algún sitio, mirando algo, como figuras sin vidas. La escena que ellos
observaban parecía tener como maniquís vestidos y colocados en un juego
parecido al de viejas películas japonesas. Un pueblo histórico de alguna clase.
La gente pasaba entre ellos, también mirando la escena.
La naturaleza anodina de las visiones cambió de repente, haciéndose más
amenazadoras. Alguien observaba a Sukenao y su amante. Los miraba. Intentaba
aprender sobre ellos. Decidiendo en su mente su futuro.
La fuerza de la presencia del acechador obligó a Jaejoong a realizar un
pequeño jadeo. Su cuerpo se tensó con fuerza.
—¿ Jaejoong? —Le dijo Yunnie.
Jaejoong no podía contestar. La fuerza amenazadora, obviamente del asesino,
azotó la energía del discurso de su garganta. Su respiración se hizo desigual,
apurado por llevar oxígeno a sus pulmones.
Un par de manos fuertes se acercó a sus brazos. Yunnie. Al instante Yunnie
quitó una mano del brazo de Jaejoong y la puso sobre su mano, sacándola del
hombro de Sukenao.
El hechizo se rompió. Jaejoong abrió sus ojos. Él parpadeó varias veces,
consciente de apoyarse en los brazos de Yunnie. Él giró y miró a Yunnie.
—Él estaba allí —croó Jaejoong suavemente—. Había estado mirándolos.
—¿Dónde, Jaejoong? ¿Dónde estaba él? ¿En el hotel?
Jaejoong sacudió su cabeza, esperando otro momento para recuperar su
aliento antes de continuar. Yunnie esperó, obviamente esperando el bien de Jaejoong.
—No —dijo Jaejoong cuando él fue capaz de hablar normalmente otra vez—.
¿Sukenao y… cuál era su nombre?
—Yorimori.
—Sí, ellos estaban en… yo no sé dónde… creo que en un museo de alguna
clase, mirando un objeto expuesto. —Él hizo una pausa, buscando la imagen en su
memoria—. Era una escena de alguna clase, una reproducción de un pueblo.
Los ojos de Toshi se ensancharon.
—Edo —le dijo. Él se dio vuelta hacia Changmin y dijo algo en japonés,
luego volvió hacia Jaejoong. —Hay objetos expuestos en el Museo de Edo-Tokio
que son como los que describes. —Él hizo una pausa, una luz se quemaba en sus
ojos oscuros. —Tendremos que ir allí.
Jaejoong cabeceó.
—Sí. Pero primero debo tomar una impresión de ella—. Él se calló y miró
hacia abajo el cuerpo de la mujer en el cajón que se deslizaba debajo de
Sukenao.
—¿ Jaejoong, estás seguro? —Como siempre, los ojos de Yunnie se
oscurecieron con preocupación.
—Estoy seguro.
Yunnie suspiró. Él ya se había liberado el brazo de Jaejoong y ahora daba
un paso alejándose para empujar y cerrar el cajón con el cuerpo de Yunnie,
dejando espacio para que Jaejoong tomara impresiones de Tomoko Yorimori.
Jaejoong se arrodilló.
—Tomoko Yorimori —dijo Yunnie en el mismo tono oficial que había usado con
la historia del hombre—. Veinticinco años. Secretaria legal en la firma de
Sukenao. Sin historia criminal. Ningún registro de bebidas, drogas o algo
ordinario. Su compañera de habitación declaró que Yorimori estaba locamente
enamorada de Sukenao y deprimida porque Sukenao rechazaba abandonar a su esposa
para estar con ella.
Jaejoong siguió mirando fijamente a la mujer, quien había sido bonita, con
su juventud para siempre congelada.
—¿Ella habló con alguien más de su asunto?
—No, que nosotros sepamos. Ella iba del trabajo a su casa. La única que
conocía sobre sus encuentros con Sukenao era su compañera de habitación.
—Bien —. Jaejoong extendió la mano y colocó la yema de sus dedos sobre el
hombro de Yorimori. La misma sensación de carne dura, refrigerada le encontró.
Él cerró sus ojos y esperó.
Y luego, como con Sukenao, el golpe de impresiones, la misma clase de
cinematográfico calidoscopio de imágenes. Yorimori en su apartamento, comiendo
de un tazón con palillos. Otra joven sentándose cerca de ella, riendo de una
broma que obviamente compartían. Yorimori en su escritorio, mirando pasar a
Sukenao, añorando sus delicados rasgos. Yorimori paseando por el parque con su
amante, como si llevar el uniforme de la empresa satisficiera la intención de
no dejar que los demás vieran su mutuo afecto.
Como antes, la energía cambió de inofensiva a maligna. Jaejoong cortó su
aliento. La escena era la misma. Yorimori y Sukenao mirando un objeto en
exposición, la energía oscura de su asesino, de un asesino acechando desde el
fondo, estudiando a sus víctimas con el ojo experto de un águila. Esta vez, Jaejoong
dio un tirón a su mano alejándola por propia voluntad, disipando las visiones
antes de que ellas pudieran llevarse su aliento.
La mano de Yunnie estaba cuidadosamente colocada sobre su hombro. El toque
cálido del hombre ahuyentó el residuo de las visiones. Jaejoong intercambio una
mirada con él, entendiendo la preocupación silenciosa de Yunnie. Antes de que
pudiera responder el teléfono sonó con un sonido sordo.
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Yunnie recuperó su teléfono celular del bolsillo de su chaqueta.
—Jung.
— Yunnie, es tu tío. ¿Podemos hablar?
—Tío Musashi, ¡hola! Estoy terminando en la morgue. ¿Puedo llamarte en un
rato?
—No hay apuro, Yunnie. Estoy abajo en el museo y encontré algo que podría
serte de ayuda.
—Gracias, tío. Estaré por ahí en cuanto salga de aquí.
—Muy bien. Tengo una cita con un doctor y no estaré aquí, pero pide hablar
con el curador18, cuando me vaya le diré que vendrás por los
archivos.
—Gracias, tío. Muchas gracias.
—De nada, Yunnie.
Yunnie cerró su teléfono y lo resbaló hacia su bolsillo.
—Mi tío encontró algo para nosotros en el museo —le dijo a Jaejoong —.
Deberíamos ir directamente allí. —Repitió brevemente la conversación a Changmin,
quien esperaba pacientemente
Jaejoong cabeceó y él y Changmin salieron detrás de Yunnie para salir de la
morgue. Mientras salían, Yunnie saludó al asistente que les había abierto los
cajones. Cuando llegaron al coche, Yunnie abrió la puerta y se deslizó en el
asiento de pasajeros.
—Mientras estamos en el museo —le dijo a Jaejoong —, desde luego que
deberíamos intentar encontrar la exposición que viste y confirmar que las
víctimas estuvieron de hecho, allí.
—Sí. — Jaejoong se recostó contra el asiento, su cara mostraba los primeros
signos de tensión, después de dos canalizaciones relativamente suaves.
Yunnie se volvió a mirar alrededor mientras Changmin sacaba el coche del
estacionamiento. No podía ignorar la preocupación que bordeaba su conciencia.
Un poco debido quizás a la preocupación que sentía por el bienestar de Jaejoong.
Jaejoong acababa de decirle la noche anterior que había necesitado atención
médica debido al modo en que estas visiones rasgaban sobre él. El número de
visiones que había tenido desde que había llegado a Tokio no podía ser sano
para él.
Changmin giró en una esquina, siguiendo la dirección del Museo de
Edo-Tokio. Pensar en que tipo de documento había encontrado su tío era la
segunda preocupación de Yunnie. Era algo irónico que el mismo día en que le
pidió a su tío que buscara los archivos del museo, las visiones de Jaejoong le
mostraran que el asesino había acechado a sus víctimas mientras visitaban el
museo. El detective en él estaba acostumbrado a pensar de cada uno, como un
posible sospechoso. Y ahora su tío, por el solo hecho de relacionarse con el
museo, podía tranquilamente caer en esa categoría. Si Musashi Jung hubiera
estado en el museo al mismo tiempo que las víctimas, Yunnie tendrían que
hacerle algunas preguntas. Y Jaejoong tendría que tocarlo para una impresión
psíquica. La mera posibilidad pesaba sobre su corazón como un plomo.
— Yunnie.
Yunnie giró ante la suave voz de tenor de Jaejoong. Los grandes ojos grises
de Jaejoong lo miraban, irradiando compasión.
—¿Sí?
—Tengo que tomar impresiones de cada una de las personas que haya de algún
modo estado conectada con todas las víctimas. No habrá sospechosos hasta
entonces.
Yunnie cabeceó, oyendo la compasión en las palabras de Jaejoong.
—Gracias. —Él se dio vuelta, fijando su mirada sobre el camino. Ese momento
de bondad sólo alimentó sus sentimientos crecientes por el hombre de atrás. Las
palabras que le había dicho a Jaejoong la noche anterior se elevaron otra vez
en su mente. Te amo. Las aplastó hacia abajo. Sabía que Jaejoong sabría lo que
él pensaba. La conexión entre ellos en el momento anterior, le hizo sospechar
que Jaejoong podía leer su mente tanto como su corazón.
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16 El daimyo fue el soberano feudal más poderoso desde el Siglo X al Siglo
XIX dentro de la Historia de Japón. El término "daimyo" es utilizado
también en ocasiones para referirse a figuras de liderazgo de los clanes,
también llamados "señores". Este era usualmente, aunque no de forma
exclusiva, el líder militar que un shogun o regente seleccionaba. El daimyo
utilizaba usualmente colores púrpuras, que variaban de oscuros a claros dependiendo
de que tan alto fuera el nivel donde se encontrara. Los púrpuras oscuros y
claros precedían a los verdes oscuros y claros, negros y rojos claros, y
finalmente el negro. Los daimyo de más alto rango eran considerados nobles.
17 Tradicional lámpara china de papel, de esas que tiene una vela dentro.
(N.T.)
18 El curador de arte es un profesional capacitado en el conjunto de
saberes que posibilitan entre otros la exposición, valuación, manejo,
preservación y administración de bienes artísticos. Requiere una formación
principalmente en Historia del Arte, Filosofía y Estética. Pueden trabajar en
galerías de arte, museos, fundaciones. Actuando generalmente en lo artísticos,
pero también participando en labores de administración y conducción, sin dejar
de lado la elaboración de estudios y la investigación. (N.T. gracias a mi amiga
Wikipedia)


He leído todos los capítulos anteriores, solo que soy un poco floja para escribir, gracias por tu trabajo, lo has hecho muy bien, sigue así, esta historia me encanta.................
ResponderEliminarque bueno que yunho tiene a jae para poder solucionan el caso , jae tiene tanta compacion por el muy buen capitulo . gracias
ResponderEliminarQue interesante poco a poco se van acercando al asesino, Yunho sospecha de su tío y Jae lo tranquiliza, algo ronda por ahí.
ResponderEliminarqué bueno que Jae tiene a Yunho para traerlo de vuelta después de esas visiones. por lo que se ve Jae pierde la capacidad de respirar bien y es como que entra en trance .
ResponderEliminarpobrecitos los asesinados, tenían el pecado de amar a destiempo y por eso fueron sacrificados.
quiero que encuentren al asesino serial
se pone interesante, me dan muchas ganas de saber quien es el asesino y porque lo hace, debe tener un motivo.. aunque Jae esta ya muy cansado con todas esas visiones, lo bueno es que Yunho esta a su lado :)
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