Autor (a): Sedonia Guillone
Tipo: Adaptación
Genero: Épico-Realidad, Romance, Gore (mínimo)
Parejas: YunJae, YooSu
Rating: +17
Extensión: Serial, 15 capítulos
Estado: En Progreso
Adaptacion: Faty1895
Nota:
*Se han tenido que realizar algunos cambios a la historia original para poderla adaptar al YunJae.
*Al ser una historia relatada en Japón, los nombres de los personajes de esa nacionalidad serán pronunciados en japonés: Yoochun=/Yuchun/ (ユチョン), Yunho=/Yunjo/ (ユンホ), Junsu=/Junsu/ (ジュンス), Changmin=/Changmin/ (チャンミン )
Recomendación:
*Leer los pies de página para entender mejor el significado de algunos términos japoneses.
*~Resumen~*
Sexualmente reprimido y atado al deber, el detective Jung Yunho
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se encuentra abocado la captura de un asesino serial que desde hace seis
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meses asola Tokio. Sin pistas, la ayuda de un psíquico Coreano
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parece ser la única esperanza para su captura. Aún contra su voluntad,
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Yunnie deberá aceptarlo en el caso y en su hogar.
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Una sola mirada y Jaejoong descubre lo que Yunnie significará en su vida.
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Una sola mirada y Yunnie descubre que nada lo ha preparado para la
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intensa atracción que el suave coreano despierta en él.
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Para Kim Jaejoong la atracción es mutua y cada vez que él y Yunnie se
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encuentran saltan chispas de pasión. Cómo explicar que no puede ser
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tocado porque sus habilidades psíquicas se sobrecargan con emociones
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ajenas, cómo explicar que su toque, sin embargo es diferente.
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Cada uno de ellos viene de un largo autoaislamiento y por razones
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muy diferentes. Sin embargo, mientras Yunnie y Jaejoong más se acercan al
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asesino, más aprenden sobre si mismos, y sobre fuerzas que van más allá
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del reino de los hombres. ¿Fantasmas? ¿Posesiones diabólicas?
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En un intento por salvar sus vidas, solo los cuerpos entrelazados y
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desnudos de Yunnie y Jaejoong serán capaces de detener los crímenes que un
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samurai enloquecido de celos y amor viene cometiendo desde tiempos
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inmemoriales.
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El amor parece ser la única barrera contra fuerzas inexplicables.
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¿Pero será suficientemente fuerte entre personas tan diferentes?
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Capítulo 11
Yunnie y Jaejoong fueron a la mañana siguiente directamente al museo,
temprano. El conservador estaba en su oficina. Permaneció de pie detrás de su
escritorio y se inclinó hacia Yunnie.
—Inspector Jung —dijo antes de que éste pudiese incluso mostrar su
placa—. Su tío me informó que vendría.
Yunnie asintió, su cuerpo hervía con la tensión. Su tío había sido
una vez el conservador, pero debido a un trastorno emocional que se gravaba
cada vez más, a sus episodios de falta de memoria y a sus gritos, había tenido
que dejar el puesto. En consideración a todo el buen trabajo que Jung Musashi había
realizado en el museo, seguía ayudando con los archivos. El museo se
beneficiaba de los conocimientos de historia de Musashi y del meticuloso
cuidado con el que trataba los preciosos documentos almacenados dentro.
—Sí —contestó Yunnie —. Mi tío me dijo que había dejado algo en
los archivos para mí—. Era vivamente consciente de que Jaejoong permanecía de
pie cerca de él y de que él mismo se estaba acostumbrando al hecho de estar
pendiente ahora con regularidad de los efectos que el entorno pudiera tener
sobre el hombre que amaba. Echando un vistazo de reojo a su amante, Yunnie se
tranquilizó al ver que en sus marcados y níveos rasgos no se mostraban ninguna
tensión especial.
El conservador salió de detrás del escritorio y sacó un juego de
llaves del bolsillo.
—Hai —dijo, haciéndoles un gesto hacia la puerta de la oficina—.
Su tío insistió en que viera este documento en particular.
Yunnie siguió al hombrecillo, con Jaejoong cerca, a su lado. Era
consciente de que se quedaba cerca de él porque, por alguna razón, su contacto
lo ayudaba a disipar las energías que recogía del entorno. El honor de ser tal
consuelo para Jaejoong lo emocionaba y desconcertaba a la vez. Desde Heechul no se
había permitido a sí mismo ser tan importante para nadie ni que nadie lo fuera
para él.
—¿Mencionó por qué ese documento era tan importante?
El hombrecillo sacudió la cabeza.
—No. Sólo dijo que era urgente y que debía llevarlos a los
archivos tan pronto como llegaran.
La respuesta le provocó a Yunnie un estremecimiento en las
entrañas.
El conservador abrió la puerta de la sala de archivos y se apartó
a un lado, permitiendo que Yunnie y Jaejoong entrasen antes que él. Yunnie
observó cómo el hombrecillo se aproximaba a un cajón del enorme archivador
situado contra la pared y sacaba un pequeño paquete envuelto en plástico. Se
dio la vuelta e indicó una pequeña mesa con dos sillas.
Yunnie asintió y se sentó con Jaejoong.
El conservador desplegó el plástico con cuidado y colocó sobre la
mesa un libro pequeño cuyas amarillentas páginas tenían los bordes raídos.
—Éste era el diario privado de un samurai que sirvió bajo el
shogunate de Edo. Es uno de los pocos de su clase que sobrevivió a varias eras
de shogun. Pueden quedarse aquí tanto tiempo como necesiten para examinar el
documento, porque no puedo dejar que el libro salga del recinto. Pero deben
usar guantes. ¿Entienden? —Sacó dos pares de guantes de algodón y los dejó
sobre la mesa.
—Por supuesto. Arigato —contestó Yunnie, despidiendo verbalmente
al conservador al darle las gracias.
El hombre se inclinó y se retiró del cuarto, cerrando la puerta
tras él.
Yunnie miró a Jaejoong.
—Éste es el diario privado de un samurai —le tradujo.
—Ya veo. —Se removió en la silla, pareciendo ligeramente incómodo.
A pesar de lo ansioso que Yunnie estaba por mirar el documento, su
preocupación por Jaejoong tenía prioridad.
Obviamente algo le pasaba.
—¿Qué ocurre? —preguntó con suavidad.
Jaejoong suspiró con fuerza, poniendo las manos sobre la mesa.
—El asesino... el asesino ha estado aquí. —Su voz era casi un
susurro.
La tensión se propagó rápidamente por los miembros de Yunnie.
—¿Recientemente?
—No sé decirte.
Yunnie puso una mano sobre el antebrazo de Jaejoong, el pequeño
movimiento lo recompensó inmediatamente con el alivio que le causó que las
facciones de Jaejoong se relajaran un poco.
—¿Necesitas salir de aquí?
La mirada gris de Jaejoong quedó trabada con la suya.
—No. —Continuó mirando a Yunnie. —Pero mantén una mano sobre mí
mientras estemos aquí, ¿de acuerdo? —La petición le provocó a Yunnie una
punzada en el corazón, haciendo que surgiera su vena protectora. Necesitaba
amar a Jaejoong, protegerlo. Esos anhelos formaban parte de lo más profundo de
su naturaleza y él había estado ignorando esos deseos intrínsecos a él durante
demasiado tiempo. Desde el momento en que se conocieron, Yunnie no había
sentido que fueran extraños, sino amigos que se encuentran después de una
larga, dolorosa y solitaria ausencia.
—Por supuesto —dijo suavemente, apretando el duro músculo del
antebrazo de Jaejoong para darle énfasis.
Yunnie dirigió su atención al diario, cogió un par de guantes y se
los puso. Con cuidado abrió la tapa, mirando fijamente hasta que apartó la
vista de la escritura japonesa, la hermosa caligrafía escrita en columnas sobre
el papel amarillento. Sabía que la única parte del texto que Jaejoong podía ser
capaz de descifrar era la fecha, escrita en números arábigos. La siguiente cosa
que leyó envió una oleada de frialdad que atravesó todo su cuerpo.
—¿ Yunnie? ¿Qué dice? —preguntó Jaejoong. Su voz se abrió camino a
través del horror que sentía.
Levantó la mirada, intentando permanecer tranquilo.
—El nombre del samurai es Koto Naomasa.
Los grises ojos de Jaejoong se abrieron como platos.
—Joder.
—Al parecer era un fabricante de espadas —explicó Yunnie echándole
un vistazo a la página. Siguió leyendo y su corazón empezó a latir un poco más
fuerte a medida que estudiaba el contenido de la desconsolada diatriba del samurai.
Cuando vio los nombres mencionados se le heló la sangre en las venas. Levantó
la vista hacia v. —Él... Koto Naomasa... estaba enamorado de un compañero
samurai. Yuchun. Para él hizo la más magnífica espada de su carrera.
La respiración de Jaejoong se quedó atascada en su pecho de manera
audible.
—¿Menciona a Junsu?
Yunnie asintió, luchando para recuperar la capacidad de hablar. A
pesar del hecho de que había llegado a creer en el regalo de las visiones
interiores de Jaejoong, esta nueva confirmación de las mismas era demasiado
inquietante hasta para un detective experimentado como él.
—Sí —pudo decir finalmente—. Junsu es el amante de Yuchun. Naomasa
tiene envidia. Ha estado enamorado de Yuchun durante mucho tiempo y odia el
hecho de que Junsu haya tenido éxito en ganar su corazón. —No tuvo que mirar
mucho más en el diario para que quedara claro el guión de un triángulo amoroso.
Yunnie pasaba las hojas con delicadeza, una a una, acariciando
cada anotación. Éstas seguían el desarrollo de la relación entre Yuchun y Junsu.
Al parecer Naomasa había pasado mucho tiempo espiando a los amantes y había
incluido detalles íntimos de su relación física. Yunnie dejó salir un
tembloroso suspiro. La página que estaba leyendo detallaba casi la forma exacta
en que le había hecho el amor a Jaejoong la noche anterior.
—¿Qué ocurre? —preguntó Jaejoong cuando Yunnie dejó de traducir.
El policía examinó los preocupados ojos grises de Jaejoong. —Naomasa estaba
espiando a Yuchun y Junsu durante una de sus citas. Tal y como tú sentiste que
nosotros estábamos siendo espiados.
Cada terminación nerviosa del cuerpo de Jaejoong pareció erizarse
alrededor y dentro de él. Las implicaciones se volvían más aterradoras por
momentos. Durante varios segundos respiró profundamente, incapaz de hablar.
—¿ Jaejoong? — Yunnie le tocó el brazo ligeramente.
El contacto sacó a Jaejoong del trance impuesto por la impresión y
miró a Yunnie.
—Necesito tocar el libro —dijo con suavidad.
Yunnie deslizó el documento unos centímetros hacia él. Jaejoong se
puso el otro par de guantes y entonces colocó la mano, con la palma hacia
abajo, en la hoja. Se preparó a sí mismo un poco antes de que se produjera la
avalancha de imágenes. Todas las historias eran parecidas. Un hombre fuerte y
de aspecto enfadado, con el abundante cabello peinado en un moño y vistiendo un
kimono, espiaba a Junsu y a Yuchun mientras éstos discutían, se abrazaban y
hacían el amor, siendo testigo de las súplicas desesperadas de Junsu y de las
negativas asustadas y altaneras de Yuchun.
La respiración de Jaejoong hacía un sonido desapacible y los
latidos de su corazón aumentaban su ritmo debido a las fuertes emociones que se
agitaban en su interior. Estaba a punto de emplear las últimas fuerzas que le
quedaban para separar su mano del libro cuando la escena cambió. Vio la sala de
archivos. Una joven recibía el libro y lo ponía sobre la mesa a la que él
estaba sentado ahora. Sintió una opresión en la garganta. El asesino estaba en
la sala con ella, con su energía oscura a punto de estallar. La mujer alzó la
vista, dándole las gracias sonriendo a la persona que le había dado el
documento. En la mente de Jaejoong, la perspectiva cambió, como si estuviera
filmada con una cámara. La persona a la que la joven había hablado aparecía
ahora en su visión.
Jaejoong se estremeció. La energía del asesino lo atravesó como
una puñalada y su mano saltó para separarse del libro, casi de motus propio.
Pero no antes de que Jaejoong viese al tío de Yunnie. Reconoció al hombre mayor
por la fotografía que había en el apartamento del policía. Musashi se estaba
inclinando ante la mujer a la que acababa de darle el diario de Naomasa.


buen capitulo , gracis
ResponderEliminarQue interesante, interesantísimo, ya Yunho sospechaba algo del tío, a ver que pasa a seguir leyendo. Gracias
ResponderEliminaruyyy qué bueno se puso ésto. así que el tío de Yunho tiene algo que ver en los asesinatos??? eso creí entender.
ResponderEliminarsigo leyendo.
gracias
0_0 wow suspenso..... ahoar sabemos que el tio esta relacionado a los asesinatos pero no creo que sea el debe haber una razon importante pero cual sera?
ResponderEliminarJae cada vez mas cerca del asesino pero solo con el apoyo de Yunho podra salir adelante y superar sus miedos :)